Claves para gestionar las broncas con tus hijos adolescentes

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El paso por la adolescencia es un periodo complejo para los hijos y por supuesto para los padres. Es cuando se multiplican las discusiones y las diferencias, y por ello es interesante valorar distintas claves para la gestión de estas broncas y diferencias con los hijos adolescentes.

Claves para gestionar las broncas con tus hijos adolescentes

Realmente no es algo muy distinto a lo que como padres debemos estar acostumbrados en cuanto a la relación con los niños, sólo que, en este caso, elevado a un nivel superior. Y es que se trata de una fase compleja para nuestros hijos en la que además se van a decidir muchas cuestiones básicas de su futuro carácter.

Lo primero recordar que hemos sido adolescentes

Hay muchas cuestiones importantes antes de buscar claves y recursos para gestionar las broncas con tus hijos adolescentes, pero, la principal de ellas sería tratar de evitar las broncas.

Como veremos posteriormente cuando una disputa estalla entre nosotros y nuestros hijos adolescentes se plantea un escenario complicado en el que en caso de darse vencedores y vencidos se generan precedentes complicados.

Es importante en primer lugar tener claro que el conflicto entre el adolescente y el adulto es normal, estamos en una etapa entre la niñez y ser adultos en los que se generan en los niños tensiones internas que no siempre como padres somos capaces de entender. Nunca pierdas de vista que todos hemos sido adolescentes.

Tenemos como padres cierta tendencia a resituar nuestra adolescencia y fabricar recuerdos tal vez no tan ajustados a la realidad, en los que nos vemos casi como modelo positivo en relación al comportamiento de nuestros hijos adolescentes. Probablemente si reflexionas un poco sobre ese periodo de tu vida descubras puntos coincidentes que te acerquen a entender un poco más cómo se siente el adolescente en ese momento.

La comunicación es la clave básica

No podemos pretender que sea el adolescente el que se adapte de manera íntegra a nuestros criterios. En esta fase de la relación padres e hijos resulta fundamental la comunicación, y, por parte de los padres, la comprensión y la aceptación de los cambios.

En este momento empiezan a introducirse comportamientos y aspectos de adulto en el adolescente, pero, a la vez, siguen existiendo otros comportamientos infantiles que nos recuerdan que en este momento no son ni lo uno ni lo otro. La capacidad de los padres de adaptarse a esta realidad y tratar de fluir con ella es muy importante y, de hecho, puede evitar que aparezcan o se cronifiquen ciertas actitudes negativas en el futuro.

Aprender desde el principio a comunicarse en familia es algo similar salvando las distancias a aprender a trabajar en equipo, y debe incorporarse de manera necesaria y obligatoria en la vida de los adolescentes. El problema está en los límites que se establecen dentro de esta comunicación, si como padres pretendemos ganar todas y cada una de las negociaciones probablemente estemos generando un tipo de relación que va a causar rechazo. En esta fase de la vida aún aprendemos por imitación, aprender a negociar y a ganar y a perder dentro de la negociación por imitación a nuestros padres sería sin duda una clave importante para gestionar, y evitar broncas en casa.

Deben existir límites

Como parte de lo anterior, pero adquiriendo una dimensión propia, se encuentra el asunto de los límites.

Va a resultar muy complejo establecer límites si no existe una comunicación fluida que no sea tomada por el adolescente como una imposición. Es muy importante que sepamos trasladar nuestras necesidades como adultos a la vez que entender lo mejor posible sus necesidades como adolescente.

Resaltar lo valioso de su aportación al entorno familiar siempre es importante, pero también lo es dejar clara la existencia des límites y normas que, en la medida de lo posible, deben ser fruto del acuerdo en lo que a su vida se refiere, más cuando hablamos de cuestiones como el ocio por ejemplo.

Cuando no existen límites y no existe comunicación se dan todos los elementos de caldo de cultivo de graves problemas, del mismo modo, cuando el adolescente acostumbra a rebasar todos los límites sin penalización alguna, los problemas también aparecen.

El clima familiar es básico

Un clima familiar en el que predomina el respeto y el cumplimiento de las reglas y los límites por todas las partes, así como una comunicación fluida, resulta simplemente determinante en el comportamiento de un adolescente y es en la mayoría de casos el elemento diferenciador a la hora de evitar las graves discusiones o disputas subidas de tono.

No se trata sólo de la relación de los padres con el hijo o la hija adolescente, también de la relación de los padres entre sí, con el resto de la familia, e incluso con el resto de personas del entorno inmediato. Se hace difícil entender una exigencia de límites o de respeto la comunicación por parte de los padres, si estos no ejercen estas acciones entre sí, o si el clima familiar es opuesto a estas cuestiones.

Debe existir principio de autoridad

Como consecuencia de los límites debe existir el principio de autoridad. En un ejemplo claro si hemos pactado con nuestro hijo adolescente un tiempo determinado para el juego, y, un tiempo determinado para el estudio, esto no debe ser objeto de discusión y el no cumplimiento de estos pactos (recuerda, no impuestos sino negociados) debe acarrear consecuencias, por ejemplo, a través de una sanción que implique no jugar en un periodo de tiempo. El cumplimiento de lo que se pacta no debe ser nunca negociable y, aquí sí, debemos mantenernos flexibles.

Este es un momento en el que probablemente se desate la bronca, pero, el argumento por parte de los padres es irrebatible y no es impositivo ya que a esta sanción se ha llegado por el incumplimiento de un acuerdo con el propio adolescente no por una imposición sin criterio.

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Source: Salud

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