Colesterol, ¿tan malo como lo pintan?

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Identificamos al colesterol como un enemigo de la salud. Sin embargo, esto no es necesariamente cierto. Al menos existen opiniones que así lo indican.

Colesterol, ¿tan malo como lo pintan?

De hecho, en los últimos años cada vez son más las voces que se alzan en relación a una mala comprensión de lo que el colesterol supone. Hace tan sólo dos años el profesor emérito de la Universidad de París Philippe Even revolucionaba a la comunidad médica con sus afirmaciones. Por su parte, el pasado año la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos no sólo levantaba la recomendación de restricción de alimentos con colesterol en pacientes sanos, si no que obligaba a los fabricantes de fármacos anticolesterol a indicar en los propios envases de estos fármacos los efectos secundarios de los mismos, efectos secundarios en algunos casos tan graves como la diabetes, la pérdida de memoria o los mareos y náuseas.

Lo cierto es que la guerra al colesterol está trayendo controversias cada vez en mayor medida. La tónica general sigue indicando que hay que mantener bajos los niveles de colesterol para evitar el riesgo cardiovascular y los infartos. Sin embargo, según el citado profesor Even no existe un vínculo demostrable entre los niveles de colesterol y el taponamiento de las arterias. Más aún, en el libro donde exponía esta teoría, el científico denunciaba el abuso de fármacos destinados al control del colesterol, que calificaba de ineficaces y peligrosos en algunos casos. Concretamente se refería a las recetas basadas en Estatinas, las más habituales dentro de estos tratamientos. El médico basado a sus afirmaciones en la lectura de casi 50 ensayos clínicos sobre el colesterol y las estatinas de un cuarto de millón de pacientes.

El eje más habitual de esta controversia gira alrededor de cuando es necesario y cuando no este control del colesterol. Considerar que las personas con patología que le predispongan hacia una enfermedad cardiovascular arterioesclerótica tengan que tener las mismas precauciones que aquellas que no tienen esta predisposición, está en el origen del debate.

Como molécula esencial para nuestras vidas, el colesterol no es malo como tal. De hecho es esencial y debe estar presente en nuestra alimentación, ya que es un componente básico de nuestras células y a la vez parte del origen de otras sustancias como el cortisol, las sales biliares o las hormonas sexuales.

No hay que confundir, en este sentido, la presencia del colesterol en nuestras dietas con una alimentación deficiente. Obviamente el abuso de la comida rápida, por ejemplo, no es recomendable en ningún caso. Sin embargo, parece que los caminos hacia los que se dirigen las nuevas tendencias hacen que para las personas sin patologías previas tal vez el nivel de control y consumo no deba ser el que hasta ahora pensábamos.

Si tomamos como ejemplo la recomendación realizada el pasado año por la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos, para personas que no sufren patologías o no tienen predisposición a sufrirlas, la alimentación debe ser variada. Se debe incorporar en esta alimentación además de carnes y pescados, vegetales, frutas y también, incorporar ejercicio regular al menos tres veces al día pero levantar la restricción sobre el consumo de alimentos con aporte de colesterol, por ejemplo aquello de comer solo dos huevos semanales.

Imagen de Flickr

Source: Salud

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