Cómo reacciona tu cuerpo cuando dejas de beber agua

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El consumo de agua es fundamental para los seres humanos. Esto lo sabemos, sin embargo, no siempre tenemos claros los motivos por los que beber agua es tan importante, y desde luego menos claro aún sabemos cómo reacciona nuestro cuerpo al dejar de beber agua.

Cómo reacciona tu cuerpo cuando dejas de beber agua

El agua es utilizada por nuestro cuerpo no sólo como un elemento saliente, la sed no es una casualidad, es una demanda de nuestro organismo para llegar a cubrir cuestiones tan fundamentales como la eliminación de residuos, la regulación de la temperatura, las reacciones químicas en nuestro cuerpo o la incorporación de nutrientes.

Qué pasa si no bebes agua

El hecho de no consumir agua acarrea una serie de problemas verdaderamente importantes, sobre todo si tenemos en cuenta que diariamente tenemos una pérdida de agua que, en el caso de una persona con un ritmo de vida normal puede suponer los 2,5 litros diarios.

Esta pérdida de agua se encabeza por la orina, seguida de la transpiración y evaporación en la piel, el consumo de líquido en los pulmones y en el tracto gastrointestinal además de otras opciones. Además, también debemos sumar el hecho de un mayor aumento en el consumo de agua a mayor nivel de ejercicio físico con lo cual, una persona que lleva una vida normal pero practica ejercicio puede llegar a perder una cantidad de agua muy importante.

A todo lo anterior debemos sumar el hecho de un plasma sanguíneo compuesto en su 90% de agua, que, en caso deshidratación, viene a reducir el volumen de sangre en el cuerpo y hace que el sistema del corazón trabaje más fuerte en el bombeo de sangre alrededor del cuerpo. Todo esto redunda en una mayor dificultad para el movimiento y la coordinación, ya que nuestro sistema muscular tampoco funcionará de manera eficiente.

Cuando dejamos de beber agua y comienza a lo que se define como deshidratación es el momento en el que hemos perdido al menos un 1% de nuestro peso corporal en pérdida de fluido. En estos momentos se inicia el proceso de deshidratación cuyos síntomas iniciales pueden ser, aún leves, mareos, dolores de cabeza, sensación de irritabilidad y embotamiento.

Todos estos síntomas van aumentando a medida que avanza la deshidratación, durante el progreso de este proceso empezamos a reducir algunas actividades básicas como la concentración y la memoria a corto plazo, para, ya en estados complejos de deshidratación, pasar a los vómitos, las náuseas y una reducción del peso corporal superior al 5% por pérdida de líquido, a partir de estas pérdidas de líquido ya podemos encontrarnos con situaciones de coma y fallecimiento.

Como indicábamos anteriormente la sed es un síntoma, pero no siempre es un síntoma fiable. Cuando ya tenemos sed (y cuanto más acuciante sea ésta) es síntoma de haber perdido ya una cantidad determinada de agua nuestro cuerpo. Esto es muy importante ya que se viene a atender a considerar (erróneamente) la sed como un indicador de necesidad de hidratación equilibrada, y esto no es así, de hecho, una buena hidratación supondría beber agua al despertarse, durante la mañana, a la hora de comer, a media tarde, por la noche y siempre antes y después de realizar cualquier actividad física.

Consecuencias de no tomar agua

El hecho de no consumir agua en su justa medida va a contribuir a una serie de problemas que, además, seguirá multiplicando y creciendo con el tiempo. Éstos serían los más importantes.

  • Digestivos: para una digestión óptima es completamente necesaria la presencia de agua, no consumir agua además, puede llevar a problemas estomacales severos además de los síntomas ya nombrados de la deshidratación como son las náuseas, los vómitos y los calambres estomacales.
  • De columna: un escaso consumo de agua es un gran aliado de problemas crónicos como la artritis debido fundamentalmente a la destrucción del cartílago que una deshidratación crónica puede aportar. Asimismo, los discos en los que sustentamos nuestra columna vertebral, también compuestos de agua, son más susceptibles a las hernias.
  • Estado carencial: el hecho de una baja presencia de agua en nuestra ingesta, y por tanto de una deshidratación, reduce el volumen de la sangre, a la vez que hace que el corazón trabaje mucho más para bombear sangre y entregar un suministro adecuado de oxígeno a los músculos. Cualquier tipo de actividad física puede resultar muy compleja.

A lo anterior debemos sumar otros problemas como la falta de una herencia ante el calor, ya que el agua ayuda la regulación de la temperatura, calambres por calor o agotamiento, así como problemas físicos como la falta de hidratación de la piel, la sequedad permanente de la boca con problemas de heridas interiores y llagas.

En definitiva las consecuencias de no beber agua correctamente, vienen a extenderse a lo largo de todo nuestro organismo afectando a todos los órganos de nuestro cuerpo, y por supuesto, no sólo desde un punto de vista físico ya que el rendimiento mental también se verá afectado. Es importante, sin embargo, también señalar que no sólo es necesaria la presencia del agua, también otros líquidos deben ser parte de nuestra ingesta diaria incorporando leche, zumos, infusiones etcétera.

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Imagen de flickr

Source: Salud

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