Edgardo Romero: “Y como a los diecinueve años, llegó un día a la casa y dio la noticia de que quería ser cura. Y ahí arrancó todo.”

El hermano del “curita”, reveló a los vecinos y vecinas algunas historias familiares. La manera de ser de Carlos Romero, el inicio de su deseo de convertirse en cura, su amor por Guaymallén.

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Edgardo Romero (gentileza)

En el mes de noviembre se cumple un año del fallecimiento de Carlos Romero. “Vecinos de Guaymallén”, realizó una serie de ENTREVISTAS EXCLUSIVAS a la gente que estuvo cerca, que trabajó y participó activamente en la comunidad junto al “curita”.

Entrevistas para Carlos: Edgardo Romero

(gentileza)

¿Cómo está conformada tu familia?

Somos cuatro hermanos él era el mayor, después seguía Gustavo, que es el que está allá, (señala a su hermano) después María Elena, y después yo, después de un buen lapso de tiempo, yo soy el más chico.

¿Cómo empezó su interés por la religión?

El siempre fue a la Iglesia, mi abuela era muy religiosa, mi vieja es muy religiosa y él al ser el primer hijo le inculcaron la religión de movida. Y siempre estuvo medito ahí en la iglesia y vivíamos en Godoy Cruz y él iba a la iglesia San Cayetano, del barrio Bancario, y ya ahí, empezó a mover a la gente, siempre dando clases de catecismo, en la confirmación y siempre movió a la gente, siempre fue así.

Y como a los diecinueve años, llegó un día a la casa y dio la noticia de que quería ser cura, yo era más chico, me lleva diez años y medio mi hermano, y bueno, se metió a ser cura. Y ahí arrancó todo.

Tu hermano fue una revolución en Guaymallén ¿Siempre fue así, en otros lugares también?

Si. Bueno, él primero estuvo en San Martín , igual siempre en donde estuvo fue así, siempre hizo buenas amistades, siempre fue muy entrador, y en San Martín y en Drummond también sembró mucho. Después estuvo donde está el obispo y parece que no lo quisieron ahí y lo mandaron para acá. Estuvo como diez años acá y le gustaba mucho.

Cartel pegado en la puerta de la iglesia La Consolata.

“Hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay hombres que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años y son muy buenos. Pero hay quienes luchan toda la vida…esos son los imprescindibles.”

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