Lácteos San Luis y otras experiencias de producción mixta

Una noticia proveniente de la provincia de San Luis ocupó lugares centrales en los principales portales de diarios nacionales hace unos días; el estado provincial lanzó una marca propia de leche fluida, “Lácteos San Luis”, que estará disponible al público puntano en 100 días a un precio 35% inferior a las marcas líderes.

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Por Lic. Juan Cruz Contreras

La iniciativa se produce en medio de la crisis sectorial que viene atravesando la actividad
lechera en su conjunto (productores, tamberos, transportistas, pequeñas usinas lecheras)
en el marco del aumento de sus costos operativos no trasladables a los precios, los bajos
precios pagados por las grandes cadenas lácteas y la caída del consumo de leche en el
mercado interno que también golpea crecientemente la actividad.
En este contexto el gobierno de Alberto Rodríguez Saá tomó la decisión de realizar un
salvataje a los productores lecheros, en acuerdo con la empresa Montebianco que será la
encargada de la industrialización. La iniciativa apunta a industrializar dentro de la
provincia la leche cruda (hasta ahora la leche puntana se industrializa en Córdoda) y por
otro lado a abaratar el precio en góndola de un producto esencial para la alimentación de
todas las familias (lácteos San Luis saldría solo $15,50 contra $23 de las marcas líderes).
Luego se propone el desarrollo de otros derivados lácteos: quesos, yogures, leche
chocolatadas.
Es necesario tener presente que esta propuesta no solamente hace frente a la crisis de la
industria láctea, sino que también plantea el debate de la diferencia entre el precio pagado
al productor y lo que abona el consumidor. En el caso de la propuesta puntana, lo que
pagaría el consumidor, representa casi un 35% menos que en el caso de las marcas
líderes, facilitando el acceso a dicho producto gracias a la fuerte presencia del estado.
Esta noticia permite algunas reflexiones sobre las producciones mixtas, con participación
estatal y participación privada de bienes destinados a la venta en mercado local.
La teoría económica que sustenta el proyecto neoliberal dice que el estado es ineficiente
produciendo y que los actores privados, sin intromisiones ni distorsiones estatales,
compiten entre sí para bajando precios y satisfaciendo a los consumidores. La lógica del
gran empresariado argentino se rige por criterios de ganancia o rentabilidad esperada
típicos de un sistema capitalista semiindustrial como el nuestro; cuando las ganancias no
son las esperadas, las que podría obtener en otras actividades (productivas o financieras)
tiende a buscar desligarse de la producción (pidiendo subsidios, evadiendo cargas
sociales, aumentando los giros al descubierto y otros riesgos financieros hasta llegar a “la
quiebra”). Esta lógica está guiada por mecanismos de mercado, los intereses de
productores y consumidores quedan subestimados y los intereses de los accionistas
sobreestimados.
Otros casos: no siempre estas iniciativas surgen en el marco de las crisis económicas, el
municipio de Tapalqué (BA) viene desarrollando hace algunos años experiencias
similares: un frigorífico municipal con venta minorista, una cooperativa quesera, un hotel,
un complejo termal y diversos servicios para ancianos entre otros. El diagnóstico que
impulsa estas medidas municipales es que el sector privado ligado a las actividades
agroganaderas no realiza inversiones en actividades que generen mano de obra local ni bienes necesarios en la comunidad: o invierten en inmuebles o reprimarizan sus carteras.
Así, el rol que le cabe al estado es el inducir o guiar el desarrollo económico local. El
resultado no es solo la generación de puestos de trabajo en el distrito sino también
precios que oscilan entre un 30% y 40% más baratos que en los hipermercados.
En La Rioja existen las “SAPEM” (Sociedades Anónimas de Participación Estatal
Mayoritaria), una figura legal muy interesante en la teoría pero que en la práctica aún no
tiene una performance clara. Hay más de 30 SAPEM riojanas; producción primaria e
industrialización de vinos, cerdos, pollos, servicios de agua, maquinaria vial, energía
eólicas y varios rubros más. A diferencia de las experiencias de Tapalqué, en La Rioja no
se trató de “crear actores económicos” sino de adquisiciones de empresas existentes o
bien, adquisiciones en sectores económicos ya desarrollados.
La territorialidad del trabajo versus la concentración industrial.
Estos casos muestran que la dinámica económica, en un capitalismo cada vez más
deslocalizado y cada vez más concentrado, tiene poco espacio para contener a los
trabajadores en sus territorios, para industrializar localmente la producción primaria y para
garantizar precios que no incluyan márgenes de rentabilidad excesivamente altos.
Como resultados de estas experiencias se pueden obtener, además de las mencionadas
mejoras en el Empleo e industrialización en territorio; un control del proceso productivo o
trazabilidad, una política concreta de seguridad alimentaria desligando el precio de los
alimentos de rentabilidades ficticias y fundamentalmente, el estado obtención la
capacidad acceder de “precios testigo”. Restaría ver cómo son representados en estos
esquemas de producción y distribución los sindicatos y los representantes de los
consumidores.
Lo indudable es que el empleo local, la industrialización, el agregado de valor en territorio,
la provisión de bienes necesarios a precios razonables no necesariamente forman parte
de la lógica de los actores privados y que allí el estado debe participar activamente en la
conducción del proceso económico para que este cumpla también con sus funciones
sociales.

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