Las mantas pesadas ayudan a tus hijos a dormir mejor

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Los niños tienden a no dormir bien en sus primeros años de vida, pero con estas mantas pesadas todo cambia. Les calma los nervios y la ansiedad, y les ofrece una sensación de seguridad. Y no sólo a los niños.

Uno de los grandes trastornos, por no decir el mayor, que puedes sufrir cuando tus hijos son pequeños es la falta de sueño. Si un niño no duerme bien tendrá consecuencias en su rendimiento y te afectará a ti también porque tampoco podrás descansar. Sin duda, es un problema, pero te encantará saber que, sobre todo, en Estados Unidos hay una tendencia para conseguir que los niños duerman mejor y es muy sencilla: colocarles mantas pesadas. ¿Sorprendido? No tanto. A primera vista podemos pensar que con una manta pesada nos sentimos más resguardados, más seguros, pero también tiene explicaciones neurológicas y físicas.

Las mantas pesadas son aquellas que contienen un material pesado, por lo general perlas de plástico, cosido con un diseño de cuadrícula para que se disperse uniformemente a través de la manta en dos capas. Evidentemente, las mantas se pueden hacer de diferentes pesos para acomodarlo al tamaño del usuario. Cuanto más grande sea el niño, más pesadas deben ser estas mantas, como es lógico. Y es que estas mantas pesadas han demostrado ser beneficiosas para cualquier persona a la que le cueste dormir, aunque son especialmente recomendadas para aquellos que sufran ansiedad o insomnio, así como para los niños autistas que anhelan tacto y presión, pero son incapaces de tener contacto físico con cualquier persona. Y es que pese a que estos niños necesitan estimulación no soportan los abrazos o apretones de cariño. De hecho, Temple Grandin realizó un estudio con una máquina llama “máquina de apretar” que ejerció una presión táctil profundo a los usuarios, la cual beneficiaba a los niños con autismo.

Las mantas pesadas ayudan a mejorar el sueño de todos los niños, y por tanto de sus padres. Y es que la presión de estas mantas sobre los cuerpos de los niños, y de los adultos, afecta al cerebro provocando que se liberen neurotransmisores como la serotonina y la dopamina, que mejoran el estado de ánimo, lo que tiene un efecto calmante sobre nuestro cuerpo. Además, ayuda a reducir el nivel de estrés, la energía nerviosa y ayuda a prolongar el sueño.

A la hora de buscar una manta pesada la solución, como a casi todo, puede estar en la red. Sólo tienes que elegir una tela que le vaya a gustar a tu hijo tanto en el dibujo como en el material. Son especialmente interesantes las de forro polar. También debes prestar atención al peso: debe ser de entre un 5 y un 10% del peso del niño, y elige una manta que pueda ser útil para un viaje o para cubrir una cama. Por supuesto, también tú la puedes fabricar, pero necesitarás de paciencia y pequeños conocimientos de costura.

Lo que es evidente es que dormir con un poco de presión encima nos ayuda a todos a descansar mejor, nos libera, nos da mayor sensación de protección, de seguridad, así que antes de que llegue el verano probemos a dormir con mantas pesadas… y a ver qué pasa.

Imagen de Flickr

Source: Salud

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