Mario Mátar fue homenajeado en Guaymallén y La Escuela de Rock lleva su nombre

El talentoso músico, recibió un merecido reconocimiento a su trayectoria.

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Durante el agasajo, donde se impuso su nombre a la Escuela de Rock de Guaymallén, los presentes disfrutaron de dos videos, uno mostrando momentos de su vida y otro con una de sus tantas creaciones musicales.

Posteriormente, la banda de los alumnos de la Escuela de Rock, llamada “El consorcio”, deleitaron a Mario y al público presente con temas como: “Seguir viviendo sin tu amor” de Spinetta, “La calle es su lugar” de GIT, “Rock & roll y fiebre” de Pappo y “Como el viento voy a ver” de Pescado Rabioso. Visiblemente conmovido Mario Mátar invitó a su hija y a sus nietas a subir al escenario, ya que como el músico destacó: “sin ellas no existo”. Además de agradecer a las autoridades y su familia, dedicó su distinción a su madre y su hermano, que si bien ya no están, representaron un gran soporte en su camino. Con su mensaje obsequió consejos y reflexiones valiosas como: “mi momento era el grupo, pero empecé a sentirme de profesión guitarrista, entonces descubrí que el instrumentista nunca debe superar al músico”. “Siempre tenemos un lugar que llevamos donde vamos y es un altar. Ahí me sentaba a esperar que la musa bajara. A ese lugar lo llamé Aeropuerto de Pájaros, porque era donde estaba conmigo mismo y empecé a grabar mis temas. Lo que quiero decirles a los músicos de la escuela es que nunca descuiden ese rincón propio ni sus metas”, agregó.

Mátar recordó buenos instantes compartidos con figuras como Gladys Ravalle y Pocho Sosa, con quienes hizo un espectáculo en el año 2001. Rememoró la música que creó para películas y el acompañamiento constante de su esposa que estuvo a su lado en tiempos de gloria o de necesidades y luchas.  Finalmente, Mario dejó claro que seguirá bregando por la edición de sus discos para devolverle a la gente con su música el apoyo recibido y mostrarle el producto de su Aeropuerto de Pájaros. El cierre del homenaje estuvo a cargo de la banda de profesores de la Escuela de Rock; con la interpretación de “Aeropuerto de pájaros” y “Neptuno” del reconocido músico y formador mendocino.

Mario Mátar, es uno de los grandes músicos que tiene Mendoza. Su estilo para tocar la guitarra, sus avances tecnológicos y su técnica, siempre han sido incomparables. Ha desarrollado una vastísima carrera musical, con proyección nacional e internacional. Desde 1973, ha integrado grupos como Tiempo Después o Altablanca, sin dudas el grupo más influyente de la historia del rock de Mendoza. Tuvo momentos cumbres en su vida, como cuando en 1984 viajó a Los Ángeles para estudiar en el Musicians Institute de Hollywood, con profesores de la talla de Duanne Deyo y Jorge Strums. De allí volvió con una guitarra sintetizada digital con MIDI marca Roland 707, siendo la primera de este tipo en el país. Un año más tarde se sumó a la banda que acompañaría a Piero en una gran gira de 10 meses por todo el continente, junto a Los Enanitos Verdes; y la historia siguió con otro grupo señero: Salsa Blanca, grupo con el que estuvo en Italia durante 6 meses.

Neptuno Club fue su última banda, aunque también hizo cosas con Zonda Projeckt, además de  haber creado la música de numerosas obras de teatro, producido y grabado diversos solistas y grupos de Mendoza. Mario Mátar, ha sabido no sólo enriquecer el género del rock sino que también ha incursionado en múltiples expresiones artísticas, desde obras de teatro hasta películas. En el año 2010 fue distinguido como Ciudadano Ilustre de Godoy Cruz y a fines del año pasado, en el marco de la conmemoración por el Día Internacional de la Música, recibió un reconocimiento por su trayectoria de parte de la Honorable Cámara de Senadores de la provincia, la Secretaría de Cultura y SADAIC.

La Escuela de Rock

Unos 800 alumnos, que van de los 8 hasta los 70 años, toman clases en la primera Escuela Municipal de Rock gratuita de Mendoza y la segunda en su tipo del país. Hay clases de lunes a viernes y la institución funciona en una casona ubicada en Arístides Villanueva 115, de Guaymallén.

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