Popurrí de letras para Fin de Año

Te acercamos otros poemas y cuentos de escritores/as locales que compartieron su arte con nuestro diario. Leé a Rosana Elizabeth Gómez, Viviana Baldo, Gabriel Jiménez, José Carlos Avogadro y Ricardo Quevedo,.

0
274

HAS VISTO HIJA MÍA…?

Rosana Elizaberth Gómez. El Bermejo.

¿HAS VISTO HIJA MÍA,

EL MANTO DE ESTRELLAS

QUE CUBRE NUESTRO CIELO?

NUNCA DEJES DE MIRARLO,

Y, SI AUSENTE YO ME ENCUENTRO

NUESTRA CITA IMPOSTERGABLE

SERÁ A LA HORA DE TUS SUEÑOS

¿HAS VISTO HIJA MÍA.

EL VUELO DE AQUEL GORRIÓN,

QUE HOY ESTRENA LIBERTAD?

TUS ALAS AÚN PEQUEÑAS,

ALGÚN DÍA CRECERÁN…

SI NO ESTOY PARA GUIARTE,

NO APRESURES TU VOLAR

¿HAS VISTO HIJA MÍA

DE QUÉ MANERA HAN CRECIDO

LAS FLORES DE AQUEL CANTERO?,

TU TALLO AÚN NO ES FIRME,

Y, SI APUNTALARLO YA NO PUEDO,

QUE NO ARRANQUEN CON MALICIA

TUS RAÍCES DE MI SUELO.

¿HAS VISTO HIJA MÍA ,

QUE HASTA EL SOL MÁS INTENSO,

MUERE AL ANOCHECER?,

SI NO PUEDO SER TESTIGO

DE TUS PASOS AL CRECER

RECUERDA QUE CUANDO ESTUVE,

COMO A NADIE YO TE AMÉ…

QUE EL ORGULLO DE TENERTE,

DIGNIFICÓ MI POBRE SER…

Y ESPERO QUE NO ME OLVIDES,

MI PEQUEÑA GRAN MUJER!.-

PARA MIS HIJAS: Estefanía, Johana e Irina Safarik…

 ECLIPSE  DE UN SUEÑO

Viviana Baldo. Maipú.

Un nudo en las entrañas y la garganta muda.

El silencio permuta las barreras de la razón,

y apelmaza  momentos que no retornan.

Piel y venas. Latidos y manos que se entrelazan

en el continuo fluir de la vivencia.

A quemarropa golpean las palabras,

y la nada oxigena la noche desplegada en estrellas.

Tu casta es lejana. Tu linaje mi abismo.

Emprendí el camino descalza y sin vueltas;

sin rencor  huyo de este  idilio que deshonra.

Nada será igual cuando regreses.

Country Club

Gabriel Jiménez. Guaymallén.

Los vecinos de la Sexta

ostentan castillos inviolables,

residencias modernas y seguras

de muros cada vez más altos,

los grandes caserones

compiten por ser

los más vigilados

de la Boulogne Sur Mer:

alambre perimetral,

cámaras de seguridad,

perros entrenados,

alarmas fuertes,

dueños armados,

policías frecuentes,

seguridad privada.

Se busca amedrentar

a delicuentes

y afines,

así es el barrio

de la Casita de Piedra,

una tentación

de la que no se puede escapar.

DESAPEGOS

José Carlos Avogadro. Ciudad.

 

Desde que yago silencioso

voy impregnándome de vacío

asisto a la entrega de las formas

 despego de materias y sombras

y dejo al cuerpo en los armarios emperchado…

…………………………………………………………………….

Habitante entre los seres luminosos del vacío

ya no quiero ser visto en estas tierras;

Si acaso en escala sobrehumana

recordarme poeta…

…………………………………………………………………. 

 Breve espacio de Dios

Ricardo Quevedo. Las Heras.

Siempre que se necesitan describir los momentos,

se barajan miles de hechos en las manos, en la tinta y el papel,

Siempre es inédita la fortuna de escribir la gloria

o el negro presagiar del tiempo,

Más que escribir antes es vivir”

Los jardines, el olvido y el silencio ( Quevor)

Llegaron a mi casa  a eso de las 20:45 dos mujeres con libros en las manos. Eran testigos de Jehová  tenían dos capellinas en la cabeza, polleras largas, y una sonrisa que irradiaba lo que los religiosos llaman “el carisma” que viene de lo alto. Empiezo de esta forma la historia y dejo en claro que para buscar a Dios o perseguir el cielo, no se sigue una pauta establecida desde que somos y estamos en el cosmos, eso está claro. Las mujeres seguían con la risa inmutable, nombraban la calamidad que azota al mundo, como si hablaran de algo que recordaran con alegría, manifestando el optimismo inefable y absoluto sobre las cosas del mundo. Hablaron de los gobiernos que están un tiempo en el poder y que luego nos arruinan y se van. Diferenciándolo del gobierno de Dios dijeron: “El gobierno de Dios es al único al que nos debemos someter” Entonces pensé (y sin querer interpelar la religión) que en este texto la palabra Dios tendrá una connotación lírica, quizás con una forma más humana frente a lo que nos sorprende en ciertos momentos. Ahora bien, solo uno sabe con total seguridad como se gestan los hechos interiores, y como se acomodan. La salida a un destino, o la llegada al mismo siempre se tienen que dar y lograr de manera que uno crea que no van a terminar nunca.

Todos poseemos Dios y muchos de él, cómo carecer de arte o de felicidad. No es dios una figura igual para todos, es como la creamos en nosotros, en la conciencia. La carencia de lo celestial siempre se llena de otros modos, con momentos inolvidables y eternos.

Las mujeres, la teoría sobre dios,  el cielo y la felicidad, me llevan tan lejos en la memoria y me aplacan lo estructurado de un pisotón, como soplando un diente de león. La tardenoche que la volvería a ver, seguramente mi cuerpo ya inconscientemente se preparaba para algo ilógico y difícil de resistirlo. Volvimos a encontrarnos porque esa noche entré a las 19:30 a bañarme -hora casi idéntica a aquel episodio con las mujeres de Jehová- Porque salí de casa a las 20:00 y porque en ese momento me olvidé de un papel importante que debía llevar a un trámite y tuve que volver a buscarlo, porque en vez de tomarme el colectivo de las 20:05, Salí diez minutos después. También porque el colectivo paro en dos semáforos esta vez y no en uno como lo suele hacer. Debo reconocer que eso me hizo pensar un poquito. Después al bajarme no camine normalmente hacia el lugar de la fiesta donde me dirigía, sino que antes pase a saludar a un amigo al trabajo. Luego paré en una plaza y leí algunos fragmentos de Cortázar. Ya a las 21:30 caminando hacia la Plaza “Los ángeles” escuchaba al corazón con miedo, era oscuro, el presagio a lo desconocido era inevitable.

Por el otro lado, ella se peinaba el pelo claro (que ahora estoy viendo en este breve espacio) se ponía un vestido amarillo con rayas, una vincha multicolor, reía naturalmente, siempre ríe y eso es imposible desviar. Escuchaba a Los Beatles mientras se miraba al espejo, mientras recordaba una pintura impresionista, mientras algunos rayitos de sol le cortaban el cuerpo y le iluminaban los tatuajes de la espalda. Le dio de comer a los perros y salió 20:15, camino por la vereda hasta la parada del 60, iba tarde, el colectivo debería pasar a las 20:25 miraba para el horizonte como cuando nos ponemos de frente al mar. Entonces subió al colectivo, el aire se presentaba en brisas calientes y tormentosas. Imaginar su cara a unos centímetros de la ventanilla, es lo mejor que puede sucederle a un mortal como yo. Ya eran las 21, bajo del colectivo, tomo por la calle Mitre apuradísima, con el paso firme sin mirar a los costados y menos atrás. Debía llegar puntual, lo que siempre le costaba. Corrió. La exasperación se traducía y se combinaban con los segundos que corren a veces más rápido que nunca. Habían pasado un par de meses, de la vez que nos habíamos visto en aquel lugar donde solo hubo una mirada. Bajé por calle Libertador hasta Córdoba, y a media cuadra de la plaza, empezaba a suceder…

Ella subió por la calle Espejo hasta Córdoba. Nos encontramos como dos peces en un mar donde la improbabilidad es absoluta. Nos saludamos impactados por la vida y la secuencia temporal y paralela. La invité a tomar una cerveza por ahí, ese “por ahí” era lo incierto, el cielo acaecido tímidamente en dos cuerpos. Intercambiamos preguntas, íbamos despreocupados al rumbo que latía bien en el fondo. Ya era hora, una hora unificada y compartida. Nos esperaba la gloria, al menos para mí. No sé dónde íbamos a terminar, después de las cervezas, paramos un taxi, el chofer hizo la pregunta que es mas inevitable que la muerte ¿Donde van? A mi casa  Eva Perón al 2015 entre San Juan y los Cielos, respondió ella. Yo en silencio y a la vez a gritos por dentro, me dije a mi mismo, Vamos al breve espacio de Dios.

¡Feliz Año! para todos y todas nuestros vecinos y vecinas

 

Comentar con facebook

No hay comentarios