¿Quién controla al juego?

Este trabajo fue realizado por Cristian Pérez y Ricardo Heurtley para el Foro de Periodismo Argentino (FOPEA), como parte del proyecto La Otra Trama. Y se explica por qué son necesarios más controles para evitar operaciones de lavado de dinero, defraudaciones al fisco y a los apostadores.

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Imagen Ilustrativa (onlinecasinos)

En los casinos, los bingos y las loterías de la Argentina se apuestan millones de pesos diariamente. Un negocio que hasta los ’90 fue dominado, principalmente, por el Estado y que se extendió luego rápidamente por todo el país, de la mano de privados. Hoy, la regulación del sector está a cargo de cada provincia, que establece las leyes que fiscalizan el juego.

Del Estado al Sector privado
Históricamente, el sector del juego en la Argentina estuvo vinculado al turismo. Ejemplos de ese modelo son los casinos de Mar del Plata, Tigre y Alta Gracia. Y era el Estado nacional el único recaudador. En los ‘90, durante el gobierno de Carlos Menem, el juego se privatizó y se multiplicó el número de licencias. A partir de allí, el modelo cambió definitivamente: el Estado nacional perdió participación, llegaron las máquinas tragamonedas, las salas de juego se expandieron por las ciudades y cada provincia estableció la legislación que regula el sector en su territorio. El negocio del juego creció tanto en la Argentina que es, según el Directorio Mundial de Casinos, el país con más salas de América del Sur. La Asociación de Loterías Estatales Argentinas (ALEA) registra 406 salas de juego y 80.928 máquinas tragamonedas en total.

Esta expansión del juego a manos de privados y controlado por cada jurisdicción ha sido señalada por organismos internacionales y actores nacionales a raíz de los riesgos que representa. En principio, es una de las actividades propicias para el lavado de activos. Por otro lado, el vínculo directo entre las provincias que establecen la legislación del sector y los empresarios de juego que operan en sus territorios ha levantado más de una sospecha sobre la transparencia en el otorgamiento de licencias y los beneficios a los operadores privados.

El dinero que recaudan por esta actividad los Estados provinciales tiene un circuito que debe ser controlado de principio a fin.

Por último, el dinero que recaudan por esta actividad los Estados provinciales tiene un circuito que debe ser controlado de principio a fin, atendiendo a:

  • cuál es el sistema recaudatorio (algunas provincias establecen un canon fijo, otras un porcentaje de lo recaudado),
  • cómo se controla que efectivamente las salas de juego hayan recaudado lo que declaran,
  • y cómo se gestionan los fondos provenientes del juego.

Por tomar el caso de una provincia, en Entre Ríos se comprueba cómo el Estado se convirtió en socio de los empresarios. El organismo estatal que controla el juego, el Instituto de Ayuda Financiera a la Acción Social (IAFAS), selló acuerdos con la empresa NewTronic en el 2005 y con NeoGame en el 2008 para incrementar la cantidad de salas de máquinas tragamonedas. Así, de los 80 millones de pesos que reportaba el juego en el 2008, el gobierno entrerriano recibió en el 2016 más de 400 millones de pesos.En Entre Ríos, la recaudación bruta, en concepto de maquinitas, puede llegar a los 10 millones de pesos en un solo día, como ocurrió el 31 de julio del 2016, cuando las salas de tragamonedas entrerrianas recaudaron 9,8 millones de pesos.

 Los números del juego en la Argentina

El negocio de los juegos de azar en la Argentina genera casi 95.000 millones de pesos anuales de facturación, entre agencias de lotería, casinos, máquinas tragamonedas, hipódromos y bingos. Esto equivale a dos veces el presupuesto de salud nacional para el 2017, o al presupuesto de casi todo el Ministerio de Desarrollo Social. Por fuera del circuito legal, sigue operando el juego clandestino, en el que un solo “levantador” de apuestas puede recaudar hasta 2 millones de pesos en una mañana, dinero que queda totalmente fuera del alcance del Estado.

Las loterías Nacional y provinciales manejan una caja de 23.400 millones de pesos anuales.

En el último informe presentado por la Asociación de Loterías Estatales Argentinas (ALEA), correspondiente al 2015, se señala que:

  • Se apostaron 50.000 millones de pesos en casinos, máquinas tragamonedas, hipódromos y bingos.
  • Las loterías provinciales recibieron 15.000 millones de pesos.
  • Las empresas concesionarias de las salas recaudaron 35.000 millones de pesos (que se distribuyen en ganancias, gastos operativos y salarios de los empleados).
  • En loterías, quinielas y juegos como el Quini6 o el Loto, los argentinos apostaron más de 44.100 millones de pesos en el 2015.
  • 17.200 millones de pesos en ganancias para las loterías.
  • 8.800 millones de comisión de las 24.970 agencias oficiales.
  • 8.400 millones más fueron recaudados por el Estado.
  • 26.900 millones se abonaron en premios.
  • En los casinos y bingos de la Argentina trabajan 150.000 personas.

De este modo, las loterías (Nacional y provinciales) manejan una caja de 23.400 millones de pesos anuales. Esto equivale a casi dos presupuestos del Ministerio de Ciencia y Tecnología para todo el ejercicio 2017.Incluso en provincias como Buenos Aires llega a ser el segundo presupuesto en importancia detrás del asignado al Ministerio de Economía. De ese total, 10.500 millones son destinados, según ALEA, en forma directa, a los distintos ministerios y programas sociales. Aunque según las distintas legislaciones provinciales que regulan el juego, deberían destinarse casi en su totalidad a desarrollo social.

 

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