Barrio Paraguay, el más grande de El Sauce

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El barrio surgió después del sismo de enero de 1985 y se inauguró tres años después. Hay muchas entidades que apuestan a la contención, especialmente de niños y jóvenes.

Si fuera por los pocos que no quieren vivir dignamente y dar una oportunidad mejor a sus hijos, el barrio República del Paraguay ya hubiera bajado la guardia.

Pero su historia, de 28 años de esfuerzos, decepciones y alegrías, es parecida a otros conglomerados de la enorme región que es el Gran Mendoza, donde a veces el delito y las malas conductas tratan de refugiarse, sin importar que el mandato general es crecer en paz en el terruño que tocó en suerte habitar.

Discriminación

Para contar la historia del barrio Paraguay, en el noreste del departamento de Guaymallén, el cronista se amparó en las entidades que sostienen la vida en las grandes barriadas: un centro cultural, la escuela, que en este caso tiene el decidor nombre de “Tierra de Huarpes”, y en los comentarios de familias, a través de la palabra del jefe del hogar o la ama de casa.

No faltó tampoco el aporte de algunos jóvenes, imbuidos de paciente tolerancia, “porque a veces decir de dónde procedés, al tentar un empleo, te manda para atrás en las preferencias de tu potencial patrón”, como dijo Mario, un muchacho de 19 años que quiere trabajar porque pronto será padre y tendrá que armar un hogar. Es una forma de discriminación que persiste en muchos lugares.

La barriada es una de las tantas consecuencias del terremoto del 26 de enero de 1985, que dejó sin hogar a muchos mendocinos.

“Vinimos acá en diciembre de 1988 como pioneros y el sector fue creciendo y mejorando, pese a las cosas que todavía faltan”, recuerda Héctor Carrizo (69), presidente del Centro Cultural Nuevo Milenio. Concretamente la entrega de llaves se llevó a cabo el 23 de diciembre de 1988, cuando gobernaba en la provincia José Octavio Bordón.

La consolidación del conglomerado permite que ahora se hable de 350 casas y unas 2.800 personas, que lo convierten en el más densamente poblado del distrito. Pero las crisis que se repitieron en décadas le endosaron su cuota de hacinamiento. Muchas viviendas, de construcción económica, reúnen al jefe de familia y su grupo, y al hijo casado con su prole.

En la sede de Nuevo Milenio siempre hay jóvenes, porque allí tiene su base la murga “Los Príncipes”, pero que ensaya bajo el amparo del gran patio de la escuela.

La pertenencia a la comparsa es lo que retiene en el barrio a Virginia Bustos (18), ya que de otra forma tal vez hubiera partido hacia otros rumbos.

Es diferente la realidad de Verónica Perviú (23), que integra el plan “De la esquina a la escuela”, y enseña a cocinar en el taller comunitario Emanuel. A contramarcha de algunos que dicen que el Paraguay es todavía peligroso, esta chica afirma que se siente más segura allí que en la Cuarta Sección, donde vivía anteriormente con su marido.

Y si de seguridad hablamos, se pide más control y patrullaje policial, aunque algunos consultados admitieron que “se aprecia un poco más de vigilancia”. De todos modos, las dos líneas de colectivos que atienden la zona, grupos 2 y 5, no llegan al “fondo del barrio”, donde está la escuela y el límite con el barrio Petroleros, porque sus choferes han sido asaltados en diversas oportunidades.

Otra curiosidad del conglomerado es que no tiene plaza ni capilla. Si a la confesión católica nos referimos, esa feligresía es atendida desde la parroquia Santa Ana, del barrio del mismo nombre, con su nuevo cura párroco, Enrique López.

Los límites están marcados por arterias, fincas y otros grupos habitacionales. Al este, el carril Tirasso, la vía principal de acceso; al norte, la calle Las Calandrias; al oeste, Los Cóndores y al sur, propiedades agrícolas, el asentamiento Buena Nueva, las vías del Ferrocarril General Belgrano y la calle Santo Tomás de Aquino.

En las cercanías comparten la zona barriadas más pequeñas, como El Amanecer, Páez Herrero, Los Eucaliptus, Las Palmeras II, Circuito Park, Nueva Serú y Suyai.

Cordial rechazo

Cuando el cronista quiso hablar con la unión vecinal, otra de las organizaciones básicas de este enclave de Guaymallén, los dirigentes prefirieron no formular comentarios, pero invitaron a recorrer el Centro Integrador Comunitario (CIC), complejo que ha mejorado fuertemente la vida de la comunidad por la variedad de prestaciones que posee.

Allí funciona, bajo la dirección de la médica María Carolina Olcese, el Centro de Salud N° 216 “Malvinas Argentinas” que, a través de sus diferentes servicios, apunta a la educación y promoción de la salud y la prevención de enfermedades. Las atenciones mensuales llegan a 1.000. El vecindario se mostró conforme con la atención de médicos y enfermeros y sólo transmitió la inquietud de que se asignen más profesionales.

El CIC es bastante moderno, con apenas dos años de antigüedad. Fue construido por la cooperativa El Sauce, conformada en partes iguales por hombres y mujeres.

La comunidad, que todavía no lo utiliza tan intensamente como debiera, puede aprender allí gastronomía, electricidad domiciliaria, modas, artes aplicadas, pintura en tela, mosaicos, chocolatería, guitarra, judo, folclore y batería.

“Uno de las últimos logros -refiere la coordinadora Patricia Zelada- es haber podido instalar una academia para preparar choferes de vehículos de alquiler, al que concurren 30 personas, entre jóvenes y de mediana edad de ambos géneros”. Se trata de una tarea realizada en unión con la Asociación de Propietarios de Taxis (Aprotam)

Asimismo en las dependencias del CIC, los habitantes pueden consultar a una abogada, una nutricionista y dos psicólogas. También, por el grado de fragilidad que a veces se observa en los sectores más vulnerables, hay un trabajo ponderable en el fortalecimiento de los derechos de la mujer.

En el rubro de alimentación, entre 15 y 18 amas de casa concurren todos los días hábiles a cursos de cocina, siendo capacitadas en el arte culinario por las instructoras. Las damas preparan diversas comidas que luego llevan a sus hogares. El mediodía en que Los Andes visitó el CIC, el menú se componía de pizza rellena, torta de naranja, budín y flan. La materia prima para elaborar los platos es aportada por los particulares.

Por los niños

La búsqueda de mejores opciones para niños y adolescentes está presente en diversas acciones.

“Nosotros, los grandes, ya estamos amortizados. Ahora debemos dar oportunidades a las generaciones que están empezando, para que se desarrollen mejor”, comentan Elba Santa Cruz y Yolanda Sánchez, ambas integrantes de Milenio. En ese camino se está haciendo un trabajo de base, con el apoyo de las fundaciones Arcor, Minetti (ambas de Córdoba) y Nicolás, de nuestro medio.

Son talleres recreativos y de formación para menores de 9 años, a los que se contiene cuando no están en las aulas, con el señalado propósito de alejarlos de la calle, donde los estímulos más comunes son el ocio, el alcohol y los estupefacientes.

Salida laboral

Un proyecto de máxima, al que debería darse más anclaje en las oficinas del municipio y una mirada profunda por parte de la Dirección General de Escuelas, sería la concreción de una escuela técnica.

Es una idea propiciada por los directivos del colegio “Tierra de Huarpes”. Sería el camino más directo para dar una genuina salida laboral a un número importante de jóvenes que deambulan sin mayores ambiciones y destino. Ese establecimiento podría levantarse en los predios lindantes con la actual escuela que, afortunadamente, son generosos en dimensiones y posibilidades.

Es sabido que concretar una iniciativa de este tipo no es nada fácil: la construcción debe contar con presupuesto y un proyecto ejecutivo. Después habrá que asignar educadores, capítulo este último que tiene una mora en “Tierra de Huarpes”. El establecimiento dispone desde hace tiempo de 8 computadoras, pero no les designan los profesores y por esa carencia no se puede poner en marcha el laboratorio de informática

{slide=Si hubiera más unión}La barriada del Paraguay, nombre impuesto por el apoyo que el país hermano brindó al nuestro en ocasión del sismo destructivo de 1985, se encuentra en permanente movilización por la promoción de sus habitantes. Pero el visitante que se involucra en la consulta y el diálogo con los referentes, percibe cierto desencuentro entre los grupos de base del área, como por ejemplo la unión vecinal y el centro cultural Milenio.

Probablemente cada uno de los grupos tenga sus razones para actuar así, pero es una lástima que impere cierto desdén de unos sobre otros y no se puedan limar asperezas. Tal vez sería distinto si se hiciera caso a la frase de nuestro gran poema, el Martín Fierro: “Los hermanos sean unidos, ésa es la ley primera, porque si entre ellos se pelean, los devoran los de afuera”, como bien citó uno de los vecinos de este populoso barrio.

Otros barrios construidos a raíz del terremoto son: el 26 de Enero (Las Heras), el Antártida Argentina II (Maipú) y La Estanzuela (Godoy Cruz).{/slide}

{slide=Puentes de Contención y Formación}Desde esta sección semanal, siempre hemos destacado que lo primero en los barrios son las familias, y en un escalón apenas un poco más bajo, las escuelas.

En el Paraguay, el renglón de la educación lo marca “Tierra de Huarpes”, el colegio primario que recibe a 500 chicos y que empezó a educar en 1990 con unas vergonzosas casillas, pero que hoy exhibe un gran establecimiento. La directora Mirta Haidik y las maestras bregan por mantener un clima de tolerancia y convivencia en armonía.

Y también para inculcar a los estudiantes el valor del esfuerzo y los logros personales, ya que muchos niños crecen viendo a sus papás sobrevivir con la dádiva de los planes sociales, útiles en determinado momento, pero perniciosos si se prolongan en el tiempo.

Hay otros puentes de formación y contención. Uno es el Cens 3-488, que da la posibilidad de concluir el polimodal a los adolescentes en horario nocturno, bajo la dirección del docente Jorge Sandes.

No hay que olvidar al Jardín Maternal “Mi Tiempo Feliz”, de la Municipalidad de de Guaymallén, para 120 niños de 2 a 4 años en turno doble, y el Ceba “Osvaldo Calomarde”, que en local cedido por la unión vecinal funciona dentro del Centro Comunitario.{/slide}

 

Fuente Diario Los Andes

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