El atraco domiciliario más descarado de los últimos tiempos

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Ladrones ataron y golpearon a sus víctimas. Amenazaron a un nene. Arrasaron con el desayuno de los niños. Robaron 4 vehículos. Se llevaron hasta la heladera. Se drogaron. Y escaparon.

Para llevar adelante el atraco domiciliario más cínico de los que se tenga memoria últimamente hizo falta la friolera de 16 personas: diez víctimas y seis victimarios. Los delincuentes estuvieron en la morada casi dos horas y no dejaron nada.

El caso comenzó al terminar el lunes, cuando un auto apareció por la calle Bonfante al 200 de Rodeo del Medio, en el departamento de Guaymallén, un predio lindante con el Mercado del Usado. En el vehículo iban seis delincuentes que sin más ingresaron a la propiedad.

Según el relato de las víctimas, los delincuentes “parecían drogados”, una duda que luego se sacaron ya que tres de los asaltantes no mostraron empacho en consumir “un polvo blanco” delante de sus víctimas.

En la casa estaban: Adolfo Espátola, de 68 años, su esposa, dos de sus hijas y un total cinco menores de 14, 9, 5 y 3 años además de un bebé de 9 meses.

“Uno de ellos agarró a mi esposo a los golpes y le pedía plata; pero no teníamos la cantidad que ellos creían. Entonces lo golpeaban más”, indicaba la dueña de casa.

Cuando los ladrones hicieron su aparición buena parte de la familia (casi todos los niños) dormía y algunos cenaban.

Al darse cuenta de que al cuidador del predio no le sacarían información, los ladrones tomaron de los pelos a una de las menores (una chica de 9 años) y uno de ellos le puso un revólver en la cabeza.

Encerrados

Luego volvieron a encañonar al hombre junto con su mujer y una de sus hijas, a ellas las encerraron en una de las habitaciones, las dejaron atadas a una cama. Más tarde, con el dueño de casa y una de las nietas de 14 años y los delincuentes comenzaron a recorrer la casa mientras lo tenían con la cabeza encañonada.

En calidad de rehenes también quedaron los dos pequeños de 9 meses, a una nena de 3 años, un chico de 5 años. A todos los encerraron en diferentes habitaciones incluso a una de las pequeñas las zamarrearon para tratar de doblegar al abuelo.

Les sustrajeron electrodomésticos, entre los que había equipo de música, DVD, televisor, dinero en efectivo, celulares y también dos motos, de 200 centímetros cúbicos y una de 110 centímetros cúbicos, un cuatriciclo y un sidecar.

Además, estos delincuentes que estuvieron más de una hora y media en esa casa les llevaron la cocina, el horno y algunos otros elementos de la vajilla incluso la comida que había en la heladera y hasta los alimentos destinados al desayuno de los niños.

Los delincuentes gritaban todo tiempo y pedían plata. Uno de ellos, que según las víctimas era el más “sacado”, fue directamente hacia Espátola y le dio patadas en los riñones reclamándole plata. Pero los ladrones sólo encontraron unos pocos billetes.

En el ínterin se dedicaron a revolver toda la vivienda y en un momento, cuando uno de los ladrones encontró un billete de 20 pesos entre los colchones, se lo tiró en la cara María Leonora, la mujer de la casa.

Las tres motos, el cuatriciclo y el sidecar no eran de la familia; sino que estaba en el sitio para ser cuidados por las víctimas.

El botín compuesto por los vehículos se lo llevaron en un trailer que usaban para transportar las motos.

Luego escaparon y no fueron detenidos. Intervino la Oficina Fiscal 9.

Fuente Los Andes

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