El Barrio Nebot se consolida

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Barriada pegada a la ruta provincial 24, en Colonia Segovia. La habitan alrededor de 1.000 personas. Las ganas de progresar de los moradores se expresan en las mejoras.

Recientemente y en el ámbito de las notas departamentales, el barrio Nebot fue noticia al firmar  muchos de sus habitantes las escrituras de sus casas.
La Municipalidad de Guaymallén era la titular registral de los terrenos de la barriada, ubicada referencialmente entre las calles Milagros y Sáenz Peña, y para zanjar un conflicto de años, el municipio escrituró a favor de 70 beneficiarios, en una primera etapa.
Este conglomerado habitacional está ubicado sobre la ruta provincial 24, cerca del radio céntrico de Colonia Segovia, y no muy lejos de Villa Tulumaya (Lavalle), pero a casi 15 kilómetros de donde se ubica la Municipalidad de Guaymallén, en el corazón de Villa Nueva.
En el pasado fue un precario asentamiento, sin ningún servicio, donde vivir era una penuria en invierno, por el frío inclemente, y en el verano, el caso antagónico, por las altas temperaturas.
Los orígenes se remontan a más de 30 años, cuando un grupo de familias compra los terrenos al señor Antonio Nebot, buscando solucionar sus necesidades habitacionales.
La población se expande con la suma de grupos provenientes de los alrededores, muchos de los cuales trabajaban en la clasificación de la basura de un vaciadero de la zona. Asimismo, entre los primeros vecinos, se destacaban familias oriundas de Chile. Pero con el tiempo, el asentamiento se fue extendiendo, incluso hacia terrenos fiscales.
Las últimas familias instaladas conformaron el sector denominado “La Toma”, que fue usurpado de hecho por la carencia de un lugar para habitar.

Una forma de mejorar el asentamiento fue con la intervención del Programa de Mejoramiento de Barrios (Promeba), que es parte de las acciones del IPV, con financiamiento del Banco Interamericano de Desarrollo (BID)

El proyecto contempló además de obras de infraestructura básica y urbanización, la regularización del loteo a favor de los ocupantes.
“En el pasado prácticamente no se podía entrar al lugar”, cuenta Patricia Ayllón (35), licenciada en trabajo social, que fue una de las asistentes durante el proceso de recuperación barrial, como integrante de la Dirección de Vivienda del municipio de Guaymallén.
Con el Promeba se mejoraron las calles que eran de tierra y ahora son enripiadas, se hicieron veredines, se regularizaron las conexiones domiciliarias de electricidad (cada lote tiene su pilastra) y se efectuaron las conexiones al sistema cloacal.
Otro logro que permitió sacar al sector de su deprimente condición de antaño, fue la construcción de una plaza y un salón de usos múltiples (SUM), que es ámbito de realización de cursos y tareas de capacitación, especialmente para las damas del barrio.
Por lo que señalan informes de personas como Patricia Ayllón, que han trabajado mucho en el área, se estableció la comunidad ha desarrollado una historia organizacional, con sus lógicos vaivenes.
En su afán por mejorar las condiciones de vida, distintos pobladores entendieron que de manera grupal se obtenían beneficios para el conjunto. Las entidades de base existentes son la unión vecinal Nebot, cuya sede se emplaza en el lote 12 de la manzana B, siendo la señora Vidal su presidenta, y la ONG “El Milagro de la Toma”, cuya titular es Nilda
Inés Pérez (48).
Nilda ya tiene su casita, humilde y bien terminada. Cuando empezó vivía en un rancho de cañas. Ella y otros lugareños recordaron que la lucha por el techo registró varios cortes de tránsito de la ruta 24, que pasa por delante de sus hogares.
Esta militante dice que las aspiraciones actuales son conseguir el gas (hay que traerlo del barrio Rufino Moyano, a 2 kilómetros), y levantar un centro de salud oficial. Por este último punto están  en tratativas con el ministerio competente.
Las siguientes metas son trabajar con  adolescentes y jóvenes para que valoren el esfuerzo que significó conseguir los avances materializados, y propender a que los espacios verdes disponibles estén lo mejor posible.
Aprender a construir
Como explicó la licenciada Ayllón, del Promeba se desprenden otros programas, como el Proyecto de Iniciativa Comunitaria (PIC), que consiste en dar soluciones puntuales a determinadas carencias. Con este auxilio se construyeron sencillos, pero útiles apeaderos sobre la ruta 24, donde la gente se puede guarecer para esperar los colectivos que van y vienen por ese camino.
También con el PIC se consiguió armar módulos de capacitación en técnicas constructivas, que fueron aprovechados por varones, pero también por varias mujeres, que ahora no van en zaga a la hora de levantar una pared o preparar la mezcla.
Una institución muy destacada en el Nebot es la primaria N° 1-719 Yolanda Pezutti de Corsino, a la que asisten 350 escolares, y que es conducida por la directora Marta Inés Zeballez y la vice Silvina Graciela Barttoco. Como institución, la escuela data de hace 20 años, pero el edificio nuevo, muy funcional, fue inaugurado en 2007. Es una escuela espléndida, por lo menos así lucía la semana pasada en pleno receso, aunque sin la algarabía natural de los niños en los patios.
La vice Silvina Barttoco, comentó que en el establecimiento todo se hace a pulmón entre el personal docente y directivo, además de contar con donaciones privadas que “son muy bienvenidas”.
La zona cuenta también con un aula satélite del Cens 3-435 de Colonia Segovia y el jardín maternal El Sueñito. En uno de los ingresos se encuentra la capilla Nuestra Señora del Milagro.

Deseos comunes: que llegue el gas y el asfalto

Qué dicen los habitantes del antiguo asentamiento, hoy en proceso de convertirse en barrio.
Rodolfo Pérez (37), sereno de una empresa de Luján de Cuyo, es hijo de uno de los pioneros de la barriada, Bernardo Pérez (69), de viaje en el momento de la visita al lugar. Sostiene que “el Nebot está lejos de todo, pero somos felices por los progresos que vamos consiguiendo y por la gente, que es buena”. Sus deseos: que pronto llegue el asfalto y el gas natural.
Dos residentes con antigüedad son los esposos Manuel Bogado (83) y Anastasia Rodríguez (81). Él fue contratista de viña itinerante, hasta que en los ’80 se radicó allí, al comprarle un terrenito a don Nebot. “Vivimos felices, no podemos pedir más…”, comentó Manuel.
En tanto, María Isabel Negelua (40, cabeza de hogar, 4 hijos) es una de la mujeres que aprendió los rudimentos de la construcción, y está aplicada a levantar las viviendas que reemplazarán al emplazamiento que en el pasado se efectuó la toma de terrenos, que habitan aun 20 familias. “Queremos para el próximo invierno vivir en nuestras casitas; nos falta hierro y portland, pero vamos a llegar”, dice con decisión.

Educación y actividad laboral

El nivel de instrucción alcanzado por los jefes de hogar del Nebot, es el nivel primario en su mayoría, con 85% si se considera tanto a quienes lo han completado (40%) y aquellos que no han alcanzado a terminar su formación en ese nivel (45%). Se trata de una población donde 60% reside en el loteo desde hace más de 11 años, es decir, que se advierte gran pertenencia al lugar que ocupan.
Considerando la actividad laboral de los jefes de familia, la misma es en general informal o “changas” en actividades estacionales en las zonas aledañas. En general, son ocupados por establecimientos que trabajan la fruta y la hortaliza, especialmente Bamenex S.A.
Un 15% de los jefes de familia combina el beneficio de un programa social con una labor eventual. También 15% se desempeña en un empleo de características temporarias. Solo 5% se encuentra en relación de dependencia.
Todos estos datos proceden de relevamientos efectuados por la Dirección de Vivienda de la Municipalidad de Guaymallén.

 

Fuente Los Andes

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