Iglesias ganó la “batalla” por Guaymallén

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Marcelino Iglesias se convirtió en el tercer intendente radical del principal distrito electoral de la provincia.

Derrotó por 12 puntos de diferencia al concejal a cargo de la intendencia Luis Lobos (FpV). El resultado era considerado clave para la definición de la elección provincial.

spués de ocho años, el radicalismo volverá a ser gobierno en Guaymallén. El candidato del Frente Cambia Mendoza, Marcelino Iglesias, se quedó con el mando del departamento más poblado de la provincia, en una elección que ratificó que quien gana esta comuna, gana Mendoza, según marca la realidad desde el retorno democrático.

Con una suerte que no esperaban, en diciembre, el ex titular de la OSEP se convertirá en el tercer intendente radical del departamento.

Detrás quedó Luis Lobos, el presidente del Concejo Deliberante que se hizo cargo de la intendencia en diciembre del 2013, cuando Alejandro Abraham renunció para ocupar su banca como diputado nacional.

Desde entonces y hasta ayer, el intendente interino comenzó a identificar las obras de gobierno con el eslogan “gestión Lobos”, sello que tenía la clara intención de encarar su campaña ni bien empezaran los tiempos de elecciones. Incluso,  las numerosas publicidades institucionales en este período apuntaron a la promoción de su candidatura.

Pero los esfuerzos no se trasladaron a las urnas y ayer Lobos se quedó sin la posibilidad de legitimarse como intendente. En los resultados, hasta anoche y con el 94 por ciento de las mesas cargadas al escrutinio provisorio, Iglesias se imponía con 74.086 votos (47.18 %) sobre Lobos, el candidato del Frente para la Victoria (FpV) que alcanzaba  55.633 sufragios (35.43%).

El Frente de Izquierda y de los Trabajadores (FIT),  de la mano del actual concejal Federico Telera, lograba 20.408 sufragios (12.93 %) y hasta anoche, “arañaba” la posibilidad de a incorporar un segundo edil al Concejo Deliberante.

Las tendencias se marcaron desde un principio y esto hizo que Iglesias saliera a cantar victoria casi sobre el cierre de los comicios, basando su triunfo en lo que le iban dando el boca de urna.

Más allá de la alegría que desbordaba el búnker en el que Iglesias siguió voto a voto los resultados, en lo que queda hay varios desafíos para los seis meses que separan esta elección de la asunción.

Y en este punto, el intendente electo,  prefirió la cautela: “De acá para adelante, primero tengo que ser anunciado y descansar un poquito. Tengo que ir a visitar a un familiar que tengo muy enfermo y visitar a mi hijo, tengo que armar al equipo y después encarar una transición ordenada”, enumeró Iglesias.

Asimismo, Iglesias reconoció que este tiempo intermedio “va a ser difícil” y con un dejo de ironía lanzó: “Lo único que espero es que sigan gobernando como lo ha hecho hasta ahora, que ha sido de muy mala manera”.

Con este escenario y en lo que quedó atrás, nadie negaba ayer que la elección fue histórica. No tanto por los años que pasaron hasta que el radicalismo volvió a Guaymallén, sino más bien porque Iglesias enfrentó en desigualdad de recursos a sus rivales. En la PASO, fue el segundo precandidato que menos invirtió en publicidad y aún así salió airoso sobre Pablo Narváez, el rival interno que más cerca quedó.

En esta campaña, la historia se repitió e Iglesias logró sobrevivir a todo el arsenal con el que le apuntó Lobos desde el aparato municipal. “Esto tiene que ver con la vocación de cambio de la gente”, interpretó.

En silencio, Lobos no reconoció la derrota 

No era lo que esperaban y eso se notó en las caras. El búnker de Luis Lobos estaba preparado para una victoria segura y el resultado de ayer desconcertó a  los militantes que esperaban en el salón del hotel Bonarda en Guaymallén, al que nunca llegó el intendente interino.

“No va a hablar”, fue la única respuesta oficial y con esto se asumió que, al menos hasta que pase el duelo, no va a haber un reconocimiento público de la derrota de Lobos.

El actual conductor de Guaymallén llevó adelante una campaña en la que enfrentó a todos con todo. En la PASO tuvo delante nada más y nada menos que  a Alejandro Abraham, un referente del peronismo y la mano que le confió la intendencia. Los ex aliados políticos se enfrentaron en un duelo sin precedentes y protagonizaron la interna más feroz de las primarias.

En los resultados quedaron empatados y la rivalidad terminó con la decisión de la Junta Electoral de anular nueve mil votos y proclamar, quince días después, a Lobos como el ganador de la interna.

En esta campaña, el intendente interino se valió de su poco más de año de gestión y volvió a empapelar el departamento con su

propaganda. Quizá, por eso, pocos preveían este final.
A diez cuadras del hotel al que no llegó Lobos estuvo  el búnker de Iglesias. Claro está, la imagen en este lugar era totalmente opuesta.

Desde las seis de la tarde, el salón funcionó como una especie de Junta Electoral paralela, en donde los fiscales cargaban los datos que les pasaban los presidentes de mesa y hacían sus gráficos propios.

A las ocho y media, cuando la victoria era un hecho, el búnker se transformó en una fiesta.

El FIT sumó un concejal 

Lejos y con su ritmo propio, ayer el FIT hizo una elección que  en términos propios fue “muy buena”. Según los cálculos que hacían anoche, al cierre de esta edición, la fuerza alcanzó a colocar una concejal, Mailé Rodríguez, referente del PTS.

De esta manera, el FIT tendrá a su segundo edil en el bloque que inauguró en el 2013 con Federico Telera, quien se hizo conocido con la denuncia de los “dietazos” que pretendieron los funcionarios municipales a mediados del 2014.

Con los resultados, el Concejo Deliberante renovará a 3 ediles del Frente Cambia Mendoza, 2 del FpV y 1 del FIT. La conformación que se viene es: 6 FCM, 4 FPV y 2 FIT.

 

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