Jardincito Solcitos de Primavera, junto a los obreros rurales

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Los trabajadorwes evitan que sus hijos pequeños tengan que trabajar a su lado.

Solcitos de Primavera es un centro socioeducativo que funciona en el corazón del distrito La Primavera de Guaymallén, ubicado en una casa de familia, reformada dentro del predio de una finca hortícola y que forma parte del Programa Buena Cosecha, del Gobierno provincial. Desde su creación –hace seis años–, este jardincito ha cambiado sustancialmente el paisaje de la zona y particularmente la vida de los más de 120 obreros rurales, trabajadores de fincas aledañas que dejan a sus hijos pequeños allí mientras van a cumplir con sus tareas. El alivio de los golondrinas ha sido tal, que muchos peones rurales ya dejaron de pertenecer a esa condición, es decir, muchos obreros que sólo venían por la temporada, gracias al jardincito, pudieron trabajar más horas sin temor a que sus patrones fueran multados y reunir una suma de dinero relativamente digna que les permitiera alquilar alguna vivienda por las inmediaciones e instalarse sin necesidad de emigrar a otros lugares.

Así, hoy la Primavera presenta, incluso, una fisonomía diferente a la de hace algunos años. “Muchos obreros se quedaron e, incluso, con sus ganancias comenzaron a tener emprendimientos productivos propios aquí en la zona. Se establecieron y nos manifiestan que es gracias al apoyo que recibieron del jardín. Para ellos es un alivio saber que sus hijos están cuidados”, explicó Alejandra Pastrán, directora del establecimiento. Estas guarderías de cosecha –denominación que las autoridades de la DGE discuten, porque no sólo se contiene o guarda a los niños allí, sino que se los forma en varios aspectos socioeducativos– funcionan gracias al trabajo mancomunado de varias instituciones estatales, como la Subsecretaría de Trabajo, dependiente del Ministerio de Gobierno, que aporta los fondos para que estos organismos funcionen; los sindicatos relacionados con el quehacer hortícola y de la vid, que señalan los lugares donde pueden funcionar estas entidades y tienden los lazos entre empresarios y autoridades provinciales para la ubicación de los jardincitos; la Dirección General de Escuelas (DGE), que aporta el personal docente, y las diferentes comunas que colaboran con logística, recursos y en ocasiones terrenos o pedidos de tierra a terceros.

También es un factor determinante el empuje de los mismos patrones para que los niños permanezcan alejados de los surcos y la cosecha. “Muchos papás vienen y nos traen a los chicos enviados por sus patrones, porque, si no, los multan, entonces los obligan a traerlos, y eso también sirve, porque cumple con el objetivo, que es mantener alejados a los pequeños de las duras tareas del campo”, detalló Pastrán. Solcitos de Primavera, durante el período escolar –desde marzo a noviembre–, alberga a unos 120 pequeños de entre uno y seis años. Por estos días, en temporada, sólo permanecen en la institución 58 pequeños, y muchos de los faltantes se reincorporan en febrero, momento en el cual quedan cerrados los convenios comunales y estatales con empresas de transporte para el traslado de los pequeños. En la provincia son 914 chicos los contenidos por el Programa Buena Cosecha, distribuidos en unas 20 guarderías. {tab=Solidaridad y compromiso} Ayer llegaron hasta Solcitos de Primavera el subsecretario de Trabajo, Sebastián Godoy Lemos, y el subsecretario de Justicia, Carlos Quiroga Nanclares, junto a representantes de la DGE, con la intención de donar alimentos a la institución. El gesto obedece a una transferencia de recursos que se realizó con arroz, leche y fideos que sobraron en la Penitenciaria de Boulogne Sur Mer. Fuente El Sol

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