Mercedes ya descansa entre nosotros

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Se cumplió el pedido de la cantora. Sus cenizas fueron esparcidas en el zanjón, ante una multitud que se dio cita para brindar su último adiós. 

Un acto lleno de emoción y canciones.

Ya está Mercedes. Tu pedido se hizo realidad. Tus cenizas se fueron por el caudaloso cauce del canal Cacique Guaymallén, tal como fue tu último pedido.

Y la gente, esa gente que le brindó tanto amor y que ella devolvió con canciones desde cualquier escenario, estuvo ahí, regando con flores el lugar, brindando aplausos a rabiar, cantando más fuerte que nunca, para darle la mejor de las despedidas a una señora artista.

Ya a las 17, mucha gente enfilaba su camino rumbo a la Plaza Pedro del Castillo. Allí, en los patios del Área Fundacional se levantó un escenario donde fueron desfilando muchos de los amigos de Mercedes Sosa en Mendoza. Así, hablaron Pocho Sosa –encargado del acto local-, Jorge Sosa –que le regaló una poesía sentida y emocionante-, Coqui Sosa –uno de los sobrinos de la tucumana- y por último el padre Aldo Godino fue el encargado de dar la palabra de Dios al acto.

Se vivieron momentos emocionantes, como cuando sus hermanos Cacho y Chichi “bendijeron” a los presentes levantando la urna con las cenizas a los rayos del sol; o como cuando Sergio Gras le puso su voz a un poema de despedida que Víctor Heredia escribió especialmente para esta ocasión.

Así fueron pasando los minutos, entre aplausos y lágrimas, hasta que decenas de músicos mendocinos tomaron sus guitarras para entonar “Cochero e’plaza”, “Calle agosta” y “Luna tucumana”, lo que transformó al lugar en una cantata popular y emotiva.

Paso seguido, la comitiva caminó hasta el puente que su ubica entre las calles Pedro Molina y Beltrán, ahí mismo donde fueron esparcidas algunas vez las cenizas de Oscar Matus y de Armando Tejada Gómez. Ahí, en plena “Medialuna”, zona de cantores y poetas. Y ante la mirada de todos, mientras las gargantas se enrojecían cantando “Zamba del riego”  (de Matus y Tejada Gómez), las cenizas flotaron en el aire para ir a parar a las marrones aguas del zanjón.

Un manto de claveles rodeó el lugar; más de una lágrima corrió por las mejillas de los presentes; un aplauso fuerte y cerrado coronó la ceremonia que tuvo hasta los versos del Himno Nacional Argentino, aquel que nos legó en su última grabación.

Ya está Negra. Tu deseo fue cumplido.

Ahora, honraremos tu memoria, tu canto, tu valentía, por siempre.

Fuente MDZ

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