Miguel Páez Herrero, un barrio en El Sauce para los periodistas

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Miguel Páez Herrero, un barrio en El Sauce para los periodistas
Es un conjunto habitacional de interesantes características urbanísticas y está rodeado de fincas y campings. Son 62 viviendas habitadas por unas 250 personas.

La sección recala en el distrito El Bermejo, de Guaymallén, y dentro de esa jurisdicción, en el barrio Miguel Páez Herrero, cuyo nombre recuerda a un destacado hombre de prensa de la segunda mitad del siglo pasado, maestro y formador de periodistas.

Esta entrega es una forma de efectuar un reconocimiento a los comunicadores de la provincia, con motivo de celebrarse mañana su día.

El Páez Herrero se ubica en el sector noreste del distrito, sobre la calle Profesor Alejandro Mathus, al norte del barrio Paraguay, en un sector de “triple frontera” porque están casi pegados lugares como El Bermejo, El Sauce y Buena Nueva.

Lo componen 62 casas, con lotes de más de 250 m2, que cobijan a una población de aproximadamente 250 personas.

Después del terremoto de enero de 1985, un grupo de trabajadores de prensa, la mayoría de diario Los Andes, conformó una cooperativa para dar respuesta a hombres y mujeres que habían sufrido las consecuencias del fenómeno o que, simplemente, no poseían un techo propio.

La entidad inicial fue liderada por un fotógrafo, Guillermo Domínguez, de los tiempos en que el jefe de Fotografía del matutino de los Calle era el recordado Pedro Suzarte. Un préstamo del IPV permitió la construcción de las casas, varias de las cuales se entregaron en abril de 1997 y el resto, en 1999.

El vecino Gustavo Ruppi (43), empleado y vinculado a los exploradores de Don Bosco, recuerda que en el terreno donde construyó el barrio había plantaciones de ciruelos y viñas, pertenecientes a la finca de la familia Bacigalupo.

Al lado de ese complejo habitacional funciona el enorme complejo que hasta hace poco se conocía como finca Abate, y que en muchas oportunidades  fue utilizado para entrenamientos de Godoy Cruz Antonio Tomba, River Plate, y que hasta en una oportunidad, recibió a la Selección Nacional de Fútbol.

En la actualidad, las instalaciones pertenecen a la Asociación Bancaria de Mendoza, que le puso el nombre de Finca La Bancaria, y que los fines de semana recibe a cientos de deportistas.

Variada composición

Si bien el conglomerado habitacional arrancó con un carácter gremial profesional, con el paso del tiempo sus integrantes han ido variando al ritmo de la venta de carpetas y transferencias. Hoy es diversa la composición de sus residentes en cuanto a ocupaciones, y también es estable y creciente, ya que 80% son propietarios y el resto inquilinos.

Tal vez en la actualidad el único periodista que vive por estos pagos es Marcelo Sivera, integrante del staff de la sección Política del decano de la prensa cuyana, y en estos momento dedicado a un proyecto de comunicación en la Universidad Nacional de Cuyo.  Tuvieron casa, entre otros, el director de Prensa del Gobierno de Mendoza, Ricardo Funez y la periodista del Ministerio de Economía, Adriana Muñiz.

En los primeros tiempos, el lugar no contó con los servicios de una unión vecinal, institución que recién se creó en 2006, siendo su primer presidente el colega Sivera. A juzgar por los comentarios de los moradores, el hombre cumplió una buena gestión, llevando a cabo un plan de obras ordenado: en el primer año de labor se construyó el puente de ingreso al lugar; fue instalado el alambrado de cierre frontal y se obtuvo la personería jurídica, además de conseguirse que una línea de colectivos se acercara hasta el barrio, ya que antes había que caminar bastante para abordar una movilidad de transporte público.

Junto a Marcelo, se desempeñaron en se momento Silvia Rivas (vicepresidenta) y Viviana Herrera (secretaria), para citar una parte del cuadro directivo. Hoy la vecinal está encabezada por Miguel Fernández (52, empresario), colaborando con él, entre otros, el ya nombrado Ruppi (tesorero) y la docente Mónica Arce en la función de secretaria.

La actual conducción materializó dos avances muy determinados en materia de seguridad: por un lado propició la instalación del sistema de alarma comunitaria que unió mucho a los vecinos y además, tramitó con éxito, junto con otras entidades vecinales, la radicación de un puesto de avanzada policial (a la entrada del barrio Lumaco), con lo que los delitos disminuyeron considerablemente.

Actividades culturales

La profesora Arce (de Lengua y Literatura) y Jorge Mesqui relataron que toda vez que se puede, se realizan actividades culturales. A fin de año es muy celebrado el pesebre viviente, que organiza y conduce Sandra Carbajal, con la participación del coro de la iglesia Bautista de La Alameda, y los chicos de la zona.

En tanto, las representantes juveniles organizan, cerca de agosto, certámenes de baile en el predio de la entrada al barrio, con la colaboración de la Municipalidad de Guaymallén.

Otro aspecto percibido en esta comunidad es el compromiso y dedicación de los jóvenes, que no son ajenos a lo que pasa en torno a sus hogares y siempre están dispuestos a dar algo de sí, actuando en pro de la vecindad.

En síntesis, un barrio chico donde la amistad, la vecindad, el respeto mutuo y la solidaridad son valores que se exhiben y practican en forma permanente. Un sitio que le hace decir a Filomena Fresquet, la vecina más antigua con sus 85 años, “¡qué lindo es mi paraje!, no lo cambio por nada”.

Fuente Los Andes

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