Mujeres del Lihué por la educación y salud

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Trabajan también con la Red Popular de Bancos de la Buena Fé. Apoyan a micro emprendimientos del barrio.

Hay 13 grupos de emprendedores y cada uno de ellos cuenta con la participación de 5 personas. En la primera instancia se prestan 1.000 pesos para iniciar el emprendimiento: kiosco, taller de costura, mecánica, limpieza, comidas.

Cuando devuelve el dinero están en condiciones de recibir otro préstamo por más plata. El banquito tiene un recupero actualmente del 90 por ciento

Mientras un grupo de mujeres mayores aprende a escribir y leer, en un aula satelital de un Cens que funciona en la sede de la entidad, 18 alumnos terminan la secundaria en diciembre. Unas 76 manzaneras hacen un intenso trabajo social.

“Tuve el anhelo de poder leer pero no fui a la escuela poque soy la mayor de ocho hermanos y me quedé en casa a cuidarlos”, afirma Matilde de 55 años, nacida en Jujuy, que concurre al aula satélite del CEBA 3-239, donde está aprendiendo a leer y escribir. “No tengo marido y mis hijos están grandes y como soy una mujer de tomar decisiones, determiné este año venir a esta escuela para aprender”, resaltó.

Matilde forma parte de un grupo de 14 alumnas que concurren todos los días de 8.30 a 12.30 a tomar clases con el maestro y profesor Alejo Gómez. Todas quieren aprender a escribir y leer.

El aula es una habitación de una vieja casona que tiene un espacio verde de casi una hectárea conocida como “La Quinta”. Posee unos 300 árboles frutales y reina un silencio atractivo. Se encuentra al norte del barrio Lihué, en Guaymallén, sobre la antigua calle Capilla de Nieve.

“La quinta” es un lugar alquilado por la Unión Vecinal “San Sebastián” del barrio Lihué y forma parte de la extensa labor social que esa entidad cumple en este lugar. El Lihué es el barrio más grande del departamento de Guaymallén: tiene 38 manzanas y allí viven más de 10.000 personas.

“Es la primera vez en mi vida que estoy frente a estas palabras”, dice sonriendo Marta Ríos, que con sus 74 años es la más grande del grupo. “Desde chiquita tuve que trabajar para la patronal de Sucre, en Bolivia, y nunca fui a la escuela”, asegura.

“Aquí estamos con estas letras y los lápices”, dice Rosa, de 66 años, haciendo un gesto con sus manos de estar ante una tarea difícil.

“Yo vengo a la escuela porque quiero leer pero ya estoy vieja para esto”, afirma con un poco de tristeza pero el maestro Alejo le dice “no estás vieja, si querés aprender a leer es porque sos muy joven”. Rosa también viene de Sucre, Bolivia, y recuerda que sus padres no la quisieron mandar a la escuela pese a que estaba a media cuadra de distancia.

Celsa, de 60 años, también confiesa que como sus chicos ya están grandes, ahora tiene tiempo para venir a estudiar porque quiere leer igual que sus compañeras de clase.

Victoria de 47 años, es la más convencida de todas: “Yo voy por el título”. Quiere repasar lo que ya vio en parte de la primaria y terminar ese ciclo escolar.

El maestro aclara que la idea “es que aprendan para la vida. Ellas son muy solidarias y compañeras entre sí. Para estrechar vínculos festejamos los cumpleaños y vamos a la casa de cada uno. Lo importante es que son un grupo de amigas”.

Como hay varias que son de Bolivia “al comenzar el día muchas de ellas hablan en quichua. A veces me doy cuenta que hablan de mí pero yo no digo nada”. Rosa de inmediato agrega: “Le estamos enseñando al profesor y ya habla algunas palabras en quichua”.

“¿Y ahora quiere que le cuente la vida?” dijo Marta haciendo un gesto con la mano cuando se le preguntó por qué decidió aprender a leer. “Yo vengo acá porque me siento muy bien” y no quiso saber nada de contar algo de sus numerosos hijos y nietos.

Las manzaneras del barrio Lihué

Cristina Olguín es la presidenta de la unión vecinal “San Sebastián”. En el Lihué casi todos la conocen por su infatigable labor de hace 15 años. “Estamos orgullosas de todo lo que hacemos” afirma y enumera algunas de las acciones de los últimos tiempos: terminamos la red de gas para todo el barrio, todos cuentan con cloacas y comenzaron a recibir las primeras facturas del servicio, la mayoría de las calles tiene asfalto cambiando fundamentalmente la imagen del Lihué.

La unión vecinal cuenta con 76 mujeres que son las referentes en cada manzana. Hay dos por cada una de las 38 manzanas del barrio.

 

Al trabajo que se hace en “La quinta” con mujeres mayores, se suma esta aula que funciona en un pequeño salón de la entidad. Asisten todas las mañanas 18 alumnos que luego de cursar tres años terminarán la secundaria en diciembre próximo. En la tarde también funciona otra aula pero es semi presencial y asisten de 14.30 a 18.

Fuente El Sol

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