“Si Cobos fuese candidato, sería su última traición”

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Será presidente del PJ y es candidato a la reelección. Una charla a fondo con un peronista clásico, pero kirchnerista. Dejó muchas frases para la polémica.

Medir con herramientas objetivas el optimismo de dirigentes y militantes kirchneristas es hoy una tarea imposible. A lo largo y ancho del país marchan con el ánimo erecto ante la perspectiva de gobernar cuatro años más, mientras la oposición se desgaja ante una Cristina invencible y sus principales dirigentes optan por desafíos más módicos que la presidencia, o que la conducción del país, para establecer el dilema en términos más amplios.
Ni Sanz, ni Cobos. Ni Carrió, ni Solanas. Ni Macri, ni Binner. Sólo ella y “él”, que aporta lo suyo –claro que no es poco- desde la nueva iconografía santa que el PJ ha adoptado, hasta que el particular progresismo kirchnerista sea superado por alguna otra instancia del peronismo, un partido complejo como ningún otro en la historia del país.

Hubo una muerte y una resurrección. Murió Kirchner, revivió el kirchnerismo. Hoy el oficialismo es una máquina imparable de captar voluntades, de convencer de buena fe o de “acarrear”, de captar por conveniencias mutuas o de combatir hasta la muerte cívica aquello que no se puede seducir o comprar. No hay encuesta que no mida como amplia ganadora a Cristina en octubre. Pareciera que la única duda es si será en primera o segunda vuelta. Si el rival único es Ricardo Alfonsín, la batalla será un chiste.

¿Vamos hacia una suerte de monopolio partidario, donde sólo los diversos poderes territoriales que genera el peronismo son capaces de gobernar ante una oposición inerme, impávida, incapaz de acordar, y que genera en la gente ese amplio lugar común de la Argentina: sólo los peronistas pueden dominar este país? ¿Vamos hacia la ‘Cristina Eterna’ que proclamasen algunos entusiastas? Habrá que ver cómo queda el mapa político del país después de octubre.

Alejandro Abraham (50) tiene un mérito fuerte. En un partido que en los últimos tiempos estuvo signado por una “flexibilidad” asombrosa, por no decir que algunos muchachos se han ido acomodando a la dirección del viento, el intendente de Guaymallén y presidente del PJ desde febrero próximo, estuvo siempre en el mismo lugar. Apenas meses atrás, hubo ministros del gabinete de Jaque e importantes conductores del peronismo local que miraban para el lado de Reutemann, Duhalde, o Rodríguez Saá, cuando al kirchnerismo no le salía ni una. Luego, sabemos, todo cambió de un golpe.

Abraham mamó el peronismo desde chico. Su padre, Vicente, más a la izquierda. Su madre, un poco a la derecha. De pibe, veía juntarse (que es distinto que reunirse, las reuniones son para los radicales) en la casa familiar a los “compañeros de la Tendencia” que incluso en 1975 iban a los asados prendidos de sus itakas, pensando siempre en que la lucha armada era la vía para llegar al poder. Sí, aun cuando había un presidente peronista, Isabel Martínez de Perón.

Militante desde que empezó a militar, frontal, deslenguado, rockero, músico, abogado, y kirchnerista; las respuestas de Abraham nos permiten asomarnos a este peronismo que en el invierno de 2009 estaba en la lona, y que ahora puede ganar las elecciones a pesar del “pasivo político” de Jaque con los mendocinos.

-Cuándo empezó a militar, ¿cuál era el contexto histórico del momento?

-Mis primeras travesuras políticas fueron en 1975, cuando heredé aquella pasión de mis abuelos y mis padres. Imagínese que mi abuelo materno militaba en FORJA y de allí pasó al peronismo. Mi abuela era dirigente sindical docente…

-¡Casi anarquistas, para la época!

-Y… ellos vivían en Santiago del Estero, en Añatuya. Mi abuelo era ferroviaro, gerente del ferrocarril, en aquellos años propiedad de los ingleses, y mi abuela era la única maestra del lugar. Cuando llegó el peronismo lo primero que hizo fue llevarle agua a Añatuya. Para que se entienda la magnitud, era la vida. Antes de eso, los pobladores asaltaban los trenes tirando troncos en las vías, para robarles el agua que transportaban. Mis viejos fueron peronistas, y desde chico el peronismo me llamó la atención. Me acuerdo que a los 15 años, en setiembre de 1975, había una huelga muy grande que el peronismo había hecho contra López Rega, en setiembre, para que se fuera. El colegio al que yo iba no había adherido, así es que me dediqué a clausurar entradas, ventanas… hice todo lo posible para que no hubiese clases. Me “engancharon…” y el lío fue muy grande. Después vino el oscurantismo de la dictadura, y ya desde 1982 a poco del regreso de la democracia, comenzábamos con los compañeros la militancia activa, afiliados al peronismo.

-El peronismo mendocino suele tardar en acoplarse a los movimientos del justicialismo nacional. Tardó en acompañar a Menem, lo mismo con Duhalde. Y se tomó mucho más tiempo para seguir a Kirchner, con tres elecciones perdidas en 2003, 2005 y 2009. ¿Cómo analiza esos movimientos del partido que le tocará presidir?

-Bueno… nadie quiere ser más kirchnerista que otros compañeros… en 2003 había una gran dispersión… el intendente de Guaymallén era Roberto Blanco y Pardal era senador nacional. Él cometió un error muy grande al darles a los dirigentes libertad de acción. Pardal era un peronista bastante neoliberal y creía que ganaba Menem, aunque él apoyaba a Duhalde, que a su vez promovía a Kirchner. Hubo compañeros que apoyaron a Menem, otros a Rodríguez Saá… pero en mi caso, junto con algunos más, decidimos ser orgánicos y apoyar a Kirchner. Salimos quintos “cómodos” en la provincia, con el nueve por ciento de los votos. Recibimos una paliza importante. Pero creíamos que había que sacar al peronismo de aquella derecha liberal, ni siquiera conservadora. Nos parecía que el PJ necesitaba un “baño” de izquierda, con inclusión social, distribución de la riqueza… cosas propias del peronismo. Incluso hubo gente que venía de Guardia de Hierro, diciendo “hace falta un poco de izquierda” en el peronismo. Nosotros adherimos a eso… El peronismo mendocino no es extraño a la sociedad. Por eso tardan los cambios, somos conservadores en todos los ámbitos. No es extraño a los mendocinos ese comportamiento. En Mendoza el menemismo tardó en ser comprendido porque esta provincia estaba más alineada a la renovación, por lo menos a nivel dirigencial aunque el electorado votó por Menem. Nos costó esa opción del peronismo…

-Costó llegar, y mucho más salir…

-Sí. Cuando empezó a surgir el kirchnerismo muchos creían que volvían los Montoneros y la Tendencia Revolucionaria. Pensar eso es no entender el proceso político. Era como volver a las fuentes del peronismo. Esta sociedad es pacata y conservadora y los dirigentes peronistas venimos de esa sociedad. No hay un “vanguardismo”.

-¿Cómo debe administrar el peronismo las tensiones entre la derecha, hoy corporizada por Moyano, y el progresismo de La Cámpora, o la izquierda peronista?

-Son peleas por espacios de poder. En política, el gremialismo siempre trata de ganarte un poquito de terreno, más allá de la representación genuina de las bases que ellos ostentan. Los jóvenes han vuelto ahora luego del desencanto y se sienten con derechos… Quieren ganar espacios…Estamos acostumbrados a esas tensiones. Las podemos encauzar. Cristina ha mostrado fortaleza a la hora de sentarse con “los muchachos”. Les pone límites…

-¿Cómo la ve a Cristina con respecto a Néstor Kirchner?

-No quiero cometer un exabrupto, pero me siento más “cristinista” que de Néstor. Siento una admiración profunda por ella. Además del enorme bagaje intelectual, carga con su fortaleza. Uno la ve pararse frente a los factores de poder con entereza aun con la delicadeza femenina… Es claro que hablamos de dos ‘animales’ políticos tremendos. Néstor era más del llano, más de barricada… ella puede estar en el G-20 o en la ONU o en cualquier parte con su capacidad intelectual gigante… y eso al argentino lo seduce. Creo que no se ha resentido el andamiaje político con la muerte de Néstor, desde que ella está a cargo de todo…

-Suponiendo que la imagen del gobierno de Jaque es mala, o que por lo menos hoy no alcanza para pelear las elecciones provinciales desde una situación más cómoda… O que está muy a la cola del kircherismo… ¿Cómo ve al PJ para las elecciones, pasada la interna, con los candidatos que tiene? ¿No les perjudica ‘pegarse’ tanto a Nación, teniendo en cuenta los problemas estructurales que tiene la provincia?

-Bueno… vea quién va a ser el presidente del PJ…

-Sí, Es cierto, pero en febrero…

-A ver… cada uno pone sus matices y su impronta personal. Siempre sostuve aun en las épocas malas que el país se arreglaba con más kirchnerismo. Y sostuve que la realidad iba a terminar imponiéndose sobre lo que dicen. Tarde o temprano, podés estar peleado con Clarín o con algún otro multimedios que va a distorsionar la realidad o la información que le llega a la gente, pero a la larga la realidad aflora. Es cuestión de tiempo. Le está haciendo la pregunta a alguien que siente lo contrario. Yo voy para adelante con lo que creo aunque pierda las elecciones…

-Claro, pero hubo incluso ministros que en su momento comenzaron a tocar el timbre para saltar el charco…

-Sí… Reutemann, Scioli… analizaron otras opciones. Pero lo que se está haciendo está bien, y este es un proyecto nacional. Por eso no estuve de acuerdo en desdoblar las elecciones. Somos parte del proyecto nacional. Y lo vamos a sostener. Creo que el gobernador hizo lo mismo, aunque con un perfil menos ‘fanático’ que el kirchnerista, no se corrió ni un centímetro.

-Eso está claro. Por su apego al gobierno nacional fue muy criticado…

-Pero al gobernador lo criticaban por haber perdido el liderazgo regional. ¿Eso es culpa de él, o de los últimos 20 años de las malas políticas de los gobiernos provinciales? Hay que preguntarse eso. Mendoza ha sufrido los desencuentros con los gobierno centrales desde que a Llaver se le ocurrió tomar Los Nihuiles. Bordón… Lafalla… siempre lejanos a Menem… Ha sido una constante… La política distante del gobierno nacional ha causado problemas. San Juan y San Luis pueden ‘cacarear’ que se le plantan al gobierno nacional pero han conseguido ventajas comparativas que son inamovibles, como la Promoción Industrial. O han mantenido decisiones firmes como la de afrontar desarrollos mineros. Con recursos propios, la independencia es otra. Mendoza no puede. Quisimos ser la California del oeste y ser separatistas, y allí se perdió. Las causas son muchas, pero la mala relación con el gobierno nacional no ayuda. No digo que hay que ser obsecuentes. Pero hay que tener con qué ser independientes, básicamente a través de una economía regional que lo permita. Con un poco de petróleo, vino y turismo no alcanza. Para recuperar el liderazgo regional hay que diversificar la economía –con desarrollos mineros, u otras actividades- y sostener una buena relación con el gobierno nacional. La política debe estar encuadrada con Nación. Imaginen si en las elecciones ganase Cobos. Un Cobos gobernador con Cristina presidenta… ¿Cómo piensan que le va a ir a Mendoza? Se va a cumplir con la ley y nada más. Si hay que optar por un programa ‘X’ para San Juan, San Luis o Mendoza, ¿a quién creen que le va a tocar? No es bueno lo que ha pasado desde 1985 a la fecha.

 

-¿Cómo lo ve a ‘Paco’ Pérez candidato? ¿No le falta gimnasia política?

-Es un hacedor. Un tipo fresco. Por allí se enoja cuando no se tiene que enojar pero después lo reconoce y a los cinco minutos llama y pide disculpas. Así te demuestra cómo es. El ‘Paco’ es un tipo piola. Creo que los mendocinos tienen que optar por un hombre nuevo… Me parece alguien muy mendocino, muy ‘normal’ y muy humano, con ganas de hacer.

-Usted participó muy activamente en el cierre de la interna, de las listas, y será el próximo presidente del PJ… ¿Quedó conforme?

-Uno siempre se imagina cosas… pero bueno… Desde el punto de vista personal, o de Guaymallén, conseguimos lo que queríamos: la reelección, la presidencia del partido con una impronta más movilizadora, de militancia y captación de nuevos cuadros, porque cuando miramos para atrás vemos mucha adherencia y menos formación… Queremos un partido de pensamiento, más claro… eliminar el oportunismo. Uno ve que el radicalismo decía hace seis meses ‘hay que desarrollar los proyectos mineros’ y ahora la van de anti mineros…

-Bueno, depende quién… Iglesias dice una cosa y Cornejo otra…

-Sí, pero queremos un partido de opinión sobre todos los temas. Vamos a hacer un partido que hable, en contra de los partidos silenciosos u oportunistas.

-¿Qué les diría a sus compañeros dolidos por el cierre de las listas, o a los que opinaron en contra de la inclusión de los dos chicos de La Cámpora en la nómina de legisladores?

-Hay que ser consecuentes. Así como cuando estábamos en la ‘mala’ yo decía que este era un proyecto nacional y popular y que había que hacer todo lo posible para levantarlo, ahora que ella nos lleva, que todos vamos con la presidenta, bueno muchachos… denle algo a Cristina… Es un gustito, entre 24 legisladores, son dos… me parece que ella tiene derecho. Si cada uno de los dirigentes del PJ tuviese por sí mismo más del 50 % de los votos podría pararse frente a Cristina y decir “no”, porque se cae el andamiaje… Uno puede decirle que no a Cristina, pero este es un gesto que –me parece- corresponde.

-¿Cree que pueden ganar las elecciones, qué puede ofrecerle el peronismo de nuevo, de diferente a Mendoza, luego de la gestión de Jaque? Haciendo las mismas cosas, la provincia no va a salir adelante.

-Sí, creo que podremos ganar. Lo que viene es una etapa de transición. Desde una Mendoza prácticamente estancada varios años, te diría desde el 2000 hasta el 2007, hubo un arranque, con todas las críticas que quieran hacerle a Celso. Yo le hago la pregunta a usted… ¿Cree que alguien distinto al peronismo puede transformar Mendoza? Los que se animan a hacer cosas, con sus “pro” y sus contras, con los costos que significa gestionar, son los peronistas…

-El último generador de utopías que tuvieron fue Bordón…

-No… Celso también las ‘tira’, pero no lo escuchan… o no lo reproducen. O él tiene algún corte con el resto del peronismo, tal vez la polea de transmisión no funciona bien. Piense que a él le tocó una época muy mala. 2008 conflicto del campo, 2009 los conflictos propios más la caída del kirchnerismo… Fue una etapa políticamente mala. Ligamos por lo propio y por lo de afuera. Insisto en que somos los únicos que tenemos el coraje y la irresponsabilidad suficiente como para gobernar y transformar. El radicalismo, por ejemplo, tiene un gran apego a las formalidades y a las instituciones pero quedan enredados en las decisiones…

-“Promediando” un poco, el peronismo mendocino suele ser un poco más prolijo que otros peronismo provinciales, o incluso que el nacional…

-Puede ser, pero eso es también la cultura cívica de los mendocinos.

-¿Cómo debería hacer el PJ para explicar o defender los aspectos más polémicos del kirchnerismo? Las peleas con algunos medios, la intervención en las empresas privadas, Moreno y la inflación… Algunos casos de corrupción, que sí los tienen, el bloqueo de diarios o la relación con Moyano… son asuntos que al votante urbano medio argentino le generan “ruido…”

-Creo que Mendoza es distinta. Aquí nos podemos dar la posibilidad de sentarnos y hacer un Pacto Mendocino. La dirigencia política, la gremial, la empresaria –que no son más de diez o doce- y decir “bueno muchachos qué vamos a hacer con Mendoza, yo propongo esto” y ser todos parte de lo mismo. Pero si estamos en las peleas de Vila contra Alonso, los dos contra Omar Álvarez, todos contra Terranova… Hay una lucha de los empresarios de la construcción viendo quién saquea el IPV con una casa más o menos para construir… Salvo Pescarmona, Cartellone y dos o tres más que juegan con variables externas, el resto de los factores de poder de Mendoza está –estamos- todos picoteando de la misma torta, el mismo Estado, a ver quién puede sacar un poco más. Y me parece que todo eso termina condicionando a la política.

-¿Cómo se sale del círculo vicioso?

-Creo que hay que sentarse a discutir qué actividades va a tener la provincia para generar más riqueza. ¿Será la minería? Bueno, veamos en qué términos y bajo qué condiciones. ¿Qué hacemos con el producido de eso? ¿Lo volcamos al Este de la provincia, a electrificar, a generar condiciones para la ganadería? Hasta la cuestión mediática tiene que ver, en cómo forma opinión. Porque si por un lado apoyás una cosa y decís que es buena, y después la bombardeás porque tenés otros intereses, o porque estás pulseando si te dan tres pesos más de “pautita”, y… empezamos a pelearnos entre todos y termina siendo malo para la provincia. Discutamos la transformación económica, la nueva matriz productiva de la provincia. No podemos seguir viviendo de la vitivinicultura, porque tiene un límite y la población crece. Tenemos que generar otros recursos. Si no queremos ser ‘chupamedias’ de cada gobierno nacional, generemos nuestros recursos. De lo contrario vamos a ser siempre una provincia dependiente.

-Bueno… por más que discutan con los medios, no me imagino a un peronista mendocino, a un “Alejandro Abraham” bloqueando un diario, cualquiera sea…

-¡No tengo con qué!

-¿Y si lo tuviera?

-Creo que usted está viendo sólo una parte de esta lucha. Hay otra parte que tira con la misma munición. No me imagino a un ‘Pepe’ Toso, un Andrés Gabrielli o un Montacuto mintiendo o bastardeando a un dirigente aunque cada uno de los periodistas tenga su impronta. Me parece que en Mendoza hay otros códigos… otro trato humano. Pero en cuanto al kirchnerismo y los medios, se ve sólo un lado de la batalla. Hay que ver el otro lado… El bloqueo de diarios… ¿Y Papel Prensa, cómo lo consiguieron? Cometieron delitos gravísimos para quedarse con esa empresa…

-Habrá que ver si es cierta la historia que contaron…

-Sí lo es, hay un dictamen fiscal que dice que estos delitos deben juzgarse como de “lesa humanidad” por el despojo de Papel Prensa.

-Bueno, tengo dudas razonables…

-Claro, pero dejen la duda también cuando Cristina dice “yo no le pedí a Moyano que vaya y bloquee los diarios”, porque cuando lo dice, ustedes no le creen. Midamos todo con la misma vara.

Imaginen que gane Cobos las elecciones… ¿Cómo piensan que le va a ir a Mendoza con Cobos gobernador y Cristina en la presidencia?”

-¿Cómo se administra el poder en Mendoza? Pareciera que el poder real no pasa por la política. Pensemos que en 2009 el Secretario General de la Gobernación de Celso Jaque denunció al grupo Vila por extorsión… ¿Cómo se hace para que el poder ‘en serio’ pase por la política?

-Es una etapa de transición… Lo que empezó a pelear Jaque fue la subordinación del poder económico al político… Es cierto que con idas y vueltas… A ver… recuperamos Obras Sanitarias, pusimos reglas de juego en Edemsa… Es decir, nos metimos con los tipos del poder… Y con sus costos. Cuando el gobierno les quería cobrar algo aparecía el titular de “Jaque, con el 70 % de imagen negativa”. O lo que pasó con el Chiqui, que después de esta denuncia hubo algunos abrazos… pero bueno, para transformar Mendoza hace falta que el poder político esté por encima del económico. Me parece que esta fue una etapa en la que se puso a la vista el problema. Años atrás pasaba lo mismo, pero el foco del asunto estaba tapado. Creo que a Cobos e Iglesias les ha pasado lo mismo. Insisto: hay que ponerse de acuerdo en la Mendoza que queremos entre todos, y donde ganen todos los mendocinos. ¡Si lo que queremos es que ganen más guita, no que la pierdan! A ver… si los medios ganan más, contratan más periodistas, los chicos que salen de las facultades tendrán trabajo… los otros medios tendrán que subir los sueldos y dejarse de hacer trapisondas con (Roberto) Picco… Pero hay que seguir este camino y hacer que el poder económico comprenda que debe subordinarse al político y a las necesidades de la Mendoza real donde ellos están. Hagamos una Mendoza donde todos ganemos más pero pongámonos de acuerdo. Si vos te querés quedar con todo el Pedemonte…  después vas a seguir para el Aconcagua, después vas a querer los peajes, después no sé qué… la verdad es que te vamos a sacar cagando y te vamos a boxear… la mayor parte del empresariado local es contratista o tiene negocios con el Estado… ¿Cómo agrandamos la torta? Hay que pensar en eso y decir “Daniel Vila, la verdad es que tenés que comprarte aquel cerro que tiene oro…” y listo, nos dejamos de joder… Hablo de agrandar la torta. Ese es el lío que hay. Por eso la disputa de los negocios, de la pauta… de “dame una exención de esto o lo otro”

-La pauta oficial representa monedas en algunos casos, comparando con los negocios…

-Sí, pero si le corto la pauta a Canal 9, por ejemplo… ¿Sabés el lío que se arma? ¿Querés que se la corte? Está bien, son monedas, 800.000 pesos al mes… ¿Pero sabés el problema que les genera?

-Bueno, en principio un gobierno no puede estar cortando pautas alegremente. Tienen una obligación de informar sus actos…

-Sí, ya sé… pero esto forma parte de la discusión de Mendoza.

-¿Cómo ve la Mendoza de hoy con respecto a la de 2007?

-Mejor. Creo que la política nacional ha tenido una fuerte influencia en Mendoza. Ha venido mucha plata del gobierno en diferentes planes y obras. Dispersa, si se quiere, pero plata al fin. Veamos el caso nuestro, en Guaymallén. Hemos recibido recursos para reconversión lumínica, asfalto, subsidios sociales, deportivos… y culturales… La plata de la soja… Además, las exportaciones vitivinícolas, el turismo, el tipo de cambio… todo ha confluido para que estemos mejor. El consumo ha subido mucho y eso se nota incluso al ver los autos en la calle. Tuvimos que asfaltar barrios, como el Cooperativa Bermejo, por el tránsito interno que hay ahora. La mejora es general. Y en Mendoza, al vino, al agro, al ajo, les está yendo muy bien. Más allá de la Promoción Industrial hemos tenido inversiones fuertes. Veamos el caso de Nucete, la olivícola. Con todo en La Rioja aun con Promoción Industrial, vinieron aquí por la energía, la mano de obra…

-¿Reciben buen dinero de la soja?

-Es buena plata. Ahora ha bajado un poco porque se ve que los sojeros están liquidando menos. Pero el año pasado recibimos unos siete millones de pesos… Eso permite desarrollar algún programa de obra pública. Los 18 municipios percibimos el 30 % de lo que recibe la provincia, así es que sí… es buena plata.

-Muchos empresarios dicen que entre el dólar planchado y la inflación alta, más los 90.000 millones al año de subsidios, esto explota… ¿Cuál es su opinión?

-¿Explota, o quieren que explote?

-Bueno… la oposición también lo dice. Lo dijo hace poco Roberto Iglesias en un reportaje con MDZ, cuando explicaba que el peronismo no resuelve los problemas si no que los “patea”.

-Roberto Iglesias no sabe nada. Lo que dice te demuestra lo que puede ser en el poder. Sólo sabe achicar, cortar sueldos y jubilaciones, de eso sí sabe bastante. Nosotros, pensamos en agrandar. Ahora el presidente de Peugeot anunció que en Argentina va a producir más. Ese es el camino a seguir. Pero sucede que los empresarios no piensan en producir más, en invertir más… Y cuando puede incrementa los precios. Le aumentan los costos y los traslada, aumenta el consumo y el empresario sube los precios. Me parece además que el dólar no está tan planchado. Hay uno oficial a 4.05 más o menos, y uno paralelo al que le llaman “dólar azul” que ahora anda en los 4,30. Hay que llevar el tipo de cambio en armonía para que el dólar sea competitivo para los exportadores y la industria, pero que eso no suba los costos internos del país…

-¿Y con la inflación, qué hacemos?

-Yo lo que veo es una recuperación del salario real por sobre la inflación. Y la que miden los privados, del 20 % anual, no la del INDEC. Nosotros, por ejemplo, en la Municipalidad dimos 26 % de aumento salarial. Eso es una recuperación del 6 %.

-También significa el reconocimiento de que la inflación es altísima…

-Podría ser, por qué no… Pero en todo caso siempre estamos recuperando salario real. Y eso significa más consumo. Hay expansión económica, y allí es donde debe ingresar en escena el acuerdo entre empresas y sindicatos en el que trabaja el gobierno nacional, para que los muchachos no pidan aumentos del 35 % si la inflación es… bueno… no digamos 9 % peros sí 20 %, que es el número que debe manejarse en la mesa. Y a los empresarios e industriales hay que decirles que no se zarpen con los precios. Hay que hacer un acuerdo. Si en la comuna, que dimos 26 %, y se recuperaron cinco puntos de salario real, que el año que viene recuperen uno o dos, y que todo sea en una cuestión armoniosa. Si no, hay que subirles las tasas a los vecinos porque no hay de dónde sacar dinero. Hay que acordar precios, salarios, y condiciones para el desarrollo económico. La oposición, en cambio, piensa en achicar. ¿Se podría eliminar hoy el subsidio al gas?

-De esas coyunturas hay que salir de manera ordenada, no como sucedió con la convertibilidad. No creo que se pueda ahora… ¿no?

-Claro, pero de eso los industriales no hablan. Se quejan, pero tienen subsidiado gas, combustibles, energía…

-Volvamos a las elecciones ¿cuál es el candidato opositor más difícil de enfrentar?

-Lo va a determinar la gente. Pero creo que ninguno es difícil en particular.

-¿Y Cobos?

-Menos aun… el mendocino ya tiene experiencia en eso y no vota de nuevo un fracaso. Tuvo la experiencia con Bordón. Fue candidato a presidente casi exitoso volvió acá y obtuvo el seis por ciento de los votos. Como gobernador, Cobos tenía buena imagen pero el gobierno era evaluado como malo en aquella época, y encima el radicalismo fue castigado con los votos. ¡Un fracaso…! Creo además que si fuera candidato, esta sería la última traición de Cobos, ahora consigo mismo. Traicionó a todos en los lugares en donde estuvo. Ahora le falta traicionarse a sí mismo.

-En el caso de que ganasen las elecciones y Paco Pérez fuese gobernador… ¿Cómo ve al PJ como partido? En general, en función de gobierno se desdibujan y terminan siendo la misma cosa. ¿El PJ que usted va a presidir será “rector” del gobierno?

-No. El justicialismo se ordena con el poder. El gobernador conduce y el resto acompaña. Sí quiero acompañarlo a Paco, fuertemente. El partido será un ámbito más del debate político. Conociendo al Paco, será un hacedor que estará todo el tiempo con las obras, la gestión… Desde el partido le vamos a ofrecer el ámbito político para la discusión de los temas. El gobernador conduce. En eso, soy muy verticalista.

-¿Cómo ve el rol de Juan Carlos Mazzón y de Alejandro Cazabán en la campaña? Al secretario se lo vio dolido, él no pudo ser…

-Es posible que el “Chiqui” haya estado dolido, pero es un hombre del partido y se ha puesto al servicio de lo que necesitemos. Su rol será central en la campaña de Paco Pérez gobernador. Y el Chueco, bueno, todos sabemos lo importante que es… Es una de las últimas palabras en el peronismo.

-¿Está de acuerdo con la reforma constitucional que propuso Jaque?

-Hay cosas en la que no estoy de acuerdo. Para empezar, no creo que la Legislatura deba ser unicameral. Al contrario, creo que debe haber más legisladores. Imagino una cámara de Senadores con tres legisladores por departamento, dos por la mayoría y uno por la minoría, y sumaría dos diputado más por distrito. Esto permitiría “cerrar” mejor hacia adentro y además mejorar la representatividad.

-¿Y de la reelección, qué piensa?

-Creo que debe haber reelección de gobernador y que además no debe ser limitada. Si toca que tenemos un buen gobernador y tiene que estar doce años en el poder, pues que esté… Lo mismo con intendentes, legisladores. Poner límites a las reelecciones es limitar además la voluntad y la libertad de elegir de la gente. Si el gobernador ha sido malo, una de dos: o no será candidato, o la gente no lo votará…

-Hablando de eso… ¿Cree que Jaque debe ser candidato? Sería inédito un “castigo” afuera de la boleta… sería el único caso de un gobernador mendocino que después no va al Congreso, de 1983 hacia aquí…

-Esa premisa es falsa. No hay por qué castigar a Jaque ni por qué esconder a un buen gobernador, que ha hecho una buena gestión. Después, si es candidato o no, es una cuestión política, pero el análisis es otro… Jaque es un buen gobernador, y no hay por qué “castigarlo”. Si va o no en la lista de diputados nacionales, será una decisión política que pasa por otro lado.

Fuente MDZ

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