Terminal “Padre Jorge Contreras”, nuestra puerta de entrada

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Transitan unas 60.000 personas por día. Los fines de semana largo, con el auge turístico que se vive en el país, la cifra tranquilamente se duplica. ¿Quiénes vienen y quiénes van? ¿Qué quieren de nosotros los turistas? El presente de un espacio con alta carga simbólica para los mendocinos.

Es un sitio ineludible de Mendoza: es parte de nuestro rostro ante el mundo y espacio de constantes encuentros y despedidas. Todos los caminos del mundo parecen conducir a ella, a ese centro neurálgico de arterias y grandes ómnibus. Fue, hace décadas, la feria de verduras y animales de Mendoza, hasta que, en 1972, la inauguró, con el fin que la conocemos, el dictador Alejandro Agustín Lanusse.

Entre las calles Alberdi, Avenida de Acceso Este, Costanera y Bandera de Los Andes, parece manifestarse un poco de todo aquello que hay en el planeta: turistas rusos, chinos y canadienses con sus mochilas a cuestas, universitarios del Valle de Uco, obreros golondrinas, docentes que apuestan a cobrar por zona, algún punga camuflado, una familia de chilenos llena de bolsas con regalos, dos perros, una pareja de recién casados, un mendigo, mil viajeros hacia adentro, de todo.

Hace 18 años, podremos recordar que este lugar era tierra de nadie. Entonces, el lugar se concesionó a una UTE (unión transitoria de empresas) formada por ex empleados y la por entonces florecida TAC. Y la verdad es que la fusión funcionó y que el presente de la Terminal de Ómnibus de Mendoza goza de buena salud, aunque está claro que hay cuestiones –como la seguridad– que deben mejorarse.

Dentro de un par de años, se vence un nuevo plazo de diez de la concesión y será momento de analizar junto al Gobierno si el contrato se extiende o no. Y de qué modo, claro, se mejora la mentada seguridad.

Lunes por la mañana y damos una recorrida, sin aviso previo a los responsables. En primer lugar, hay que decir que llama la atención la limpieza, incluso en sus baños. Una empresa tercerizada llamada SEG se ocupa de que todo luzca impecable. También el hecho de que hay comercios que, en primera instancia, no tienen relación con los intereses de aquel que viaje en buses, como ferreterías, bicicleterías, zapaterías, repuestos y juguetería. Luego, tendremos una respuesta a lo llamativo: los negocios funcionan. Y bien. Hay también restoranes, cafés, regalerías, heladerías, artesanías y marroquinerías y una completa tienda de discos.

Hablemos con la licenciada Ariadna López, encargada del área de Turismo de la Terminal del Sol: “Siempre hay mucho movimiento. Son alrededor de 60.000 personas por día las que circulan por aquí. Sin embargo, los fines de semana largo, el movimiento se torna impresionante. Los turistas son de lugares insospechados. Hay muchos europeos –belgas, franceses, italianos, españoles, rusos, alemanes–, aunque por supuesto la mayoría de los internacionales son de Chile y Brasil. De los nacionales, se imponen los de Córdoba, Santa Fe y Buenos Aires”, inicia.

Las oficinas de informe de la Terminal trabajan de manera coordinada con la secretaría de Turismo y alojamiento de distinta categoría en la provincia. Cuando llega un fin de semana largo, esos sitios “no dan abasto, nos piden que dejemos de enviarles gente, porque se llenan todos”, nos explicaron el respecto en la oficina de Informes.

Confiesa López que, con el auge turístico, hay todo un abanico de ofrecimientos en las galerías de la Terminal: alojamientos en hoteles, hostels, residenciales, casas de familia y piringundines de cuarta, comidas de todo tipo, excursiones por la city o por bodegas, propuestas de turismo aventura y hasta aventuras de las otras, más íntimas.

“Esto es algo que no podemos controlar. Incluso, se abalanzan sobre la gente que recién llega y en esos tumultos, ha habido casos de robos”, dice ella.

“No obstante, la Terminal está muy bien, basta con recorrerla. De hecho, crecemos, aunque como podemos, porque la estructura es muy rígida y es difícil disponer de nuevos espacios. Por ahora y los años que vienen, el espacio es más que suficiente. En Retiro, la principal del país, por ejemplo, tienen 80 plataformas para buses y nosotros tenemos 60”, refiere Ariadna López.

Hace pocos días, y a los efectos de intentar mejorar la seguridad –tema más preocupante del lugar–, Diputados aprobó un proyecto –su autor es Gustavo Arenas– para crear una zona de preembarque y de equipajes. Además, se trabajará en un plan de contingencia para casos de emergencia. La idea irá al Senado.

Un aspecto interesante de la Terminal es la zonificación según ámbito de intereses de los viajeros. Así, se ha destinado al costado Oeste, los viajes de media distancia. “Son viajes de mendocinos, que necesitan bajar del micro y rápidamente, a través de un túnel, ingresar a la Ciudad. Allí hay negocios para ellos, tiendas de ropa, zapaterías, farmacia, blanco, bicicletas y una ferretería, en el túnel”, explica López.

 

El costado Norte responde a los destinos centro y este del país: Buenos Aires, Córdoba y Rosario, especialmente. En este caso, los negocios que funcionan son cafeterías con comidas rápidas, marroquinería, importados, regalería y revistas y libros.

Finalmente, en el costado Este, están los buses internacionales, con viajeros provenientes de Chile, Perú y Uruguay. Extrañamente, no hay micros de Mendoza a Brasil y tampoco a Bolivia, a pesar de que tenemos micros a Perú.

“La Terminal funciona en distintos aspectos, porque tiene un gran público cautivo. También han crecido muchos los servicios de buses cama-suite, que compiten con el avión. Tienen camas horizontales, cenas frías y calientes, desayuno, pantallas individuales con opción a tres películas y atención permanente”, revela Ariadna.

– Una pregunta final, para afirmar las presunciones, ¿qué buscan los turistas en Mendoza?

– Los turistas siguen buscándonos por la naturaleza, la montaña y el vino, sobre todo. En invierno, el esquí; en verano, el Aconcagua. Y siempre el turismo del vino. Una variante interesante a conquistar es la del turismo del arte, pero aún es muy incipiente toda intención.

Fuente MDZ

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