Villa Nueva: el centro comercial a cielo abierto de los Vecinos

0
436
villa nueva

Sobre Libertad, la avenida principal, se encuentran los locales, bancos, bares, además de la Casa Municipal, la comisaría, la iglesia y la biblioteca Almafuerte.

Caminar por las calles vecinas al edificio municipal de Guaymallén, el corazón del distrito Villa Nueva centro, es una experiencia interesante por los matices cambiantes que ofrece este sector, cabecera del populoso departamento.

La parroquia Sagrada Familia, las sedes escolares, el palacio municipal, los lugares de expresión artística, la biblioteca Almafuerte, la unión vecinal y, un poco más lejos, la plaza distrital, son algunos de sus hitos.

En medio de estos lugares referenciales, que dan el perfil a la zona fundacional, nos encontramos con los habitantes, inmersos en el ajetreo diario de las gestiones, las actividades comerciales o el disfrute del tiempo libre. Al hablar con ellos, brindan espontáneamente precisiones sobre cómo evalúan este minicentro, componente de una jurisdicción mayor.

Sólo en un negocio de venta de calzado y zapatillas de avenida Libertad, la tajante respuesta del dueño desconcierta: “No me interesa”, cuando se le pregunta por su percepción de la zona. Toda una excepción a la cordialidad del resto de los interlocutores.

Jorge Pineda (47), titular de una florería, afirma que “los que hemos nacido por aquí, no nos podemos desprender del terruño”.

El centro comercial se aprecia activo, a lo largo del eje principal que conforma la calle Libertad.
En pleno corazón del área de negocios y bancos, sorprende un espacio cultural artístico, Antiguo Portal, un rincón de la cultura y gastronomía árabe que ideó y desarrolló Daniel Merchet, y que pronto inaugurará un teatro al aire libre en los fondos. La casona que cobija al emprendimiento, casi único en la provincia, es de 1900, y allí habitó uno de los primeros médicos del departamento, José Barbuzza. El inmueble, alquilado a Merchet, pertenece a Juan Sileoni (70), otro referente lugareño.

Con el cura

Por su misión de pastorear entre las personas, resulta imprescindible consultar al cura de la Parroquia de la Sagrada Familia, el padre Lalo (Jorge Carreras, 48). Miembro de la congregación de los Josefinos de Murialdo, el sacerdote sostiene “que la zona es habitada por mucha gente grande, ya que los hijos han emigrado al Centro o al Unimev. Se conserva mucho el adobe y por eso hay bastante por hacer aún ediliciamente”.

El templo a su cargo es un símbolo, bello y antiguo. En su interior sobresale el altar de la Santísima Virgen Niña. Afuera, el vitral en lo alto de la fachada fue donado por Pedro Luis Suriani, “otro de los activos, queridos y recordados vecinos fundadores de Villa Nueva”, según la cita del libro “Guaymallén, punto de encuentro y comunicación y proyección”, autoría del empleado del Concejo Deliberante, Eduardo Kueter (68).

Hemos sectorizado nuestra descripción a las cuadras vecinas al palacio municipal, y por eso no profundizamos en dos emblemas de la zona, el club Leonardo Murialdo, “los Canarios”, y el Instituto Leonardo Murialdo. En este último se formaron muchas generaciones de jóvenes del Gran Mendoza. Hoy se educan allí alrededor de 1.500 adolescentes.

Las escuelas vecinas al centro cívico son la privada, La Sagrada Familia, y las estatales, N 1-471 Tito Laciar, sobre calle Pedro del Castillo y N 1-097 Almafuerte, de Libertad 939. Está última se esta refuncionalizando y “quedará como nueva”, se entusiasma su directora, Graciela Guzzo.

El eje principal

Hemos definido a la calle Libertad como la arteria con mayor protagonismo regional. Fue remodelada íntegramente, en 1995/96, en el tramo entre Bandera de los Andes y las vías del FC Belgrano. El ya citado Eduardo Kueter refiere en su obra, que antiguamente se llamó Montecaseros.

Caminando por allí encontramos al arquitecto Sebastián Catracchia (28), que tiene una visión algo crítica aunque positiva del espacio que rodea al municipio. “Con un poco más de infraestructura, como iluminación y el arreglo de cierto equipamiento urbano, se promovería una mayor convocatoria ciudadana que la que actualmente tiene el lugar”, sostiene.

La actual Casa Departamental es un edificio en torre, proyecto del gran arquitecto Gerardo Américo Andía. En la entrada se destaca un voladizo de hormigón sobre el que fue moldeado un friso del notable artista Luis Quesada. La colocación de la escultura de un cóndor, símil de la que se ubica en el Acceso Este, ha sido criticada por expertos en arte. “Debe estar, pero no ahí”, señalan. A un costado se encuentran dos columnas blancas, vestigios del antiguo edificio municipal, estilo neoclásico, de 1898. Fue demolido en 1976.

Un lugar que cambiará la fisonomía en poco tiempo más, es la esquina de Jacinto Benavente y Libertad, alguna vez sede del Banco Agrario. Se anuncia en ese punto la construcción de un moderno edificio para albergar una sucursal del banco Santander Río. Es el mismo sitio donde en el pasado Emilio Sileoni fundó el mercadito 20 de Setiembre.

Todo cambia o tiende a cambiar, pero el afecto de los residentes tiene matices de expresión, aunque un mismo sentimiento de cariño. “Esta parte -asegura Jorge Plano (79), antiguo transportista de diario Los Andes- es lo más lindo que tiene Mendoza, por la gente, por el trabajo y la vida comercial, a excepción de algún que otro sobresalto derivado de la inseguridad”.

Plaza para el sosiego

Hacia el norte del sector descripto, cerca del carril Godoy Cruz, está emplazada la plaza de los Patricios, modernamente conocida como Los Encuentros. Con diseño innovador, estaba concebida para que el agua fuera protagonista, pero los tiempos de emergencia hídrica le hicieron perder hace mucho esa impronta.

Una protectora del paseo es Elba Puebla (49), coorganizadora de espectáculos artísticos y ferias de platos, quien sueña con poder organizar algún corso, como los que disfrutó en su niñez, y mantener vivo el sentido de recreación de ese entorno arbolado, en un perímetro de casas antiguamente, algunas muy bien recicladas.

Comentar con facebook

No hay comentarios